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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Google también quiere educarnos


La agresividad empresarial de Google siempre ha quedado manifiesta. La impresionante pléyade de servicios digitales que esta compañía ha puesto en marcha genera en quienes tratan de seguirlos una ansiedad que nunca se ve saciada.

En mayo, Google anunciaba en la Company's Annual Developer Conference (Google I/O 2013) que a partir de otoño tendríamos disponible un nuevo servicio denominado Google Play for Education como la vía por la que organizar y administrar el modo en que los profesores compartan aplicaciones,  libros y otros materiales educativos utilizados en sus clases como una extensión más de Google Play, la tienda de Google.

En este nuevo espacio educativo (Google App Store for Educators), competidor de los espacios de Apple quien de momento lleva la delantera en el entorno educativo, los maestros podrán encontrar aplicaciones para poder instalar remotamente aplicaciones en todos los dispositivos Android de sus alumnos de una manera automática. Lo único que necesitará el alumno será una cuenta GMAIL y utilizar las herramientas propias de Google Apps for Education. El alumno no tendrá que especificar una tarjeta de crédito, los costes podrán ser cargados en la cuenta del centro educativo, quien podrá adquirir licencias por volumen para los materiales que necesite.
Google se ha asociado con organismos como la NASA para lanzar aplicaciones de calidad y apropiadas para el entorno educativo.
En la página about de Google Play se afirma que para los educadores esta tecnología tiene cuatro características:
  • Tabletas de Android en el aula. Google Play de Educación aporta la innovación de la tecnología de Android en las aulas. Los educadores pueden crear y desplegar un gran número de dispositivos en cuestión de minutos u horas en lugar de días.
  • Localización de materiales basada en currículum. De acuerdo con currículums estándar se dispondrá de herramientas de navegación especializadas en descubrir y localizar aplicaciones, libros, vídeos y otros materiales que cubran esos contenidos.
  • Compra masiva con pago institucional. Las instituciones educativas podrán adquirir materiales por volumen mediante métodos de pago sencillos de manejar por  ellas.
  • Descarga del software en tiempo real en los dispositivos de los estudiantes. La gestión de aplicaciones se puede hacer centralizadamente y en tiempo real a grupos de cualquier tamaño.

¿Quieres saber más sobre Google Play for Education? En el siguiente vídeo tienes más información.


Y, si quieres una reflexión crítica sobre esta novedad de Google y sus posibles competidores, te recomiendo esta página de hackeducation (en inglés).
También puedes visitar los casos de estudio que presenta Google sobre Chromebook en educación (en español). Los Chromebooks son ordenadores portátiles rápidos que dan a los estudiantes y a los profesores acceso a recursos y a aplicaciones educativas en Internet. Gracias a su batería que dura todo día, a las opciones de conexión 3G y Wi-Fi y a la protección antivirus integrada, los estudiantes pueden aprender estén donde estén. En 2012, más de 1000 escuelas de Estados Unidos utilizaron los Chromebooks y las previsiones indican que se doblará esa cifra este año. En el congreso pusieron el ejemplo de Malasia donde ya se utilizan en más de 10.000 centros educativos.

Y, si quieres escuchar la sesión de la primera jornada Google I/O 2013 en donde se habló de estos temas, puedes hacerlo en el siguiente vídeo:


A mí me parece muy positivo, no tanto por la tecnología sino porque necesitamos mercados más abiertos y estándares de especificación de contenidos interoperables desde diversas plataformas. Esto no resuelve totalmente estos problemas, pero hace que demos un paso adelante. 

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Alfredo Abad Domingo.
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viernes, 30 de agosto de 2013

¿Has tenido algún incidente de seguridad?

Leyendo unas noticias de Check Point sobre seguridad, que publicaba hace algún tiempo MKM (Diario Informático), y que te copiaré después, me hacía cargo del volumen estadístico de incidencias relacionadas con seguridad:
El 79% de las empresas han sufrido algún incidente de seguridad móvil durante 2012. 
Claro, que estas empresas son las que se han enterado del incidente, bien porque el desastre fuera público o porque no siendo público tuvieron la valentía de hacerlo público. Supongo yo que habrá habido compañías, sobre todo pequeñas, que ni siquiera se hayan enterado de que han sufrido -o están sufriendo- algún problema en su seguridad.
El ONTSI (Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información), dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo del Gobierno Español publicaba también una estadística de incidentes de seguridad personales y extraía las siguientes conclusiones:
Los problemas de seguridad informática con mayor incidencia sobre la población internauta son en primer lugar los virus informáticos, que han disminuido 0,8 puntos porcentuales desde el año 2011 alcanzando en 2012 un 55%, y en segundo lugar los correos electrónicos no solicitados ni deseados (el denominado spam) con un 47,3% de incidencia, cuyo nivel ha aumentado casi 5,8 puntos porcentuales con respecto a sus cifras de 2011. La incidencia de los fraudes con tarjetas de crédito llegó al 3% en  2012.
Ahora, querido lector, reflexiona sobre lo leído: ¿sigues pensando que este problema de seguridad no te afecta? No pienses que es un problema solo técnico, también es estructural y de RRHH.
¿Quieres un ejemplo?
Me contaba un buen amigo sobre una empresa, cuyo nombre no es relevante para el caso, que empezó a sufrir ataques desde el exterior sin que nadie en la empresa lo advirtiera: parece ser que el hacker solo hacía labores de vigilancia a la espera de que el botín engordara para asestar su golpe final. Algún experto descubrió el agujero de seguridad y lo comentó discretamente con los encargados de seguridad de las dos divisiones de la empresa a las que afectaba el problema: el de una de la divisiones asumió el aviso y trató de corregirlo, mientras que el de la otra división ignoró la advertencia.
¿Por qué no hizo caso este segundo gestor de la seguridad de esta llamada de atención? Porque le dio miedo hacer público que no estaba haciendo bien su trabajo: quizás no tenía las herramientas adecuadas, no se atrevió a poner en patente lo que estaba latente, no le aprobaron el presupuesto necesario, ¿Qué se yo? Hasta que llegó el día del desastre.

¿No es esto un problema de recursos humanos? Si el CEO de esta compañía se enterara de la totalidad de esta historia, ¿qué crees que haría con él?  Pues te puedo asegurar, que ese CEO -después de dos años- aún no lo sabe. Fíjate como el mismo aviso dado a dos divisiones de la compañía fueron acogidos de modos diversos y con resultados diametralmente opuestos. Fíjate también qué grande es la dificultad de reportar los problemas de seguridad latentes hacia las líneas de mando. Cuando una empresa no funciona bien en sus recursos humanos, pasan cosas de este estilo.
Y ahora, lector, puedes opinar y así iniciamos un debate:
¿Quién te parece más responsable del incidente y sus trágicas consecuencias? ¿El hacker? ¿El administrador de seguridad? ¿El jefe del administrador? ¿El CEO? ¿Quien advirtió del problema?
Te puedo asegurar que quien sutilmente pasó aviso del problema no se fue de rositas (parece mentira, pero no lo es).

Y si miras hacia otro lado, acabarás concluyendo que fue responsabilidad de las herramientas de hacking.
Bienvenido al mundo: ¡acabas de pulir tu ingenuidad!
Por si quieres más información te copio el artículo prometido basado en un informe de Check Point:
Check Point ha publicado su segundo informe sobre Seguridad Móvil donde revela que la mayoría de las compañías (el 79%) sufrió algún incidente de seguridad relacionado con movilidad durante el pasado año, y donde queda patente que el coste del mismo fue sustancial para la corporación. El nuevo informe detectó que para el 42% de las compañías encuestadas el coste vinculado a estos episodios ascendió hasta los seis dígitos (más de 100.000 dólares), incluyendo un 16% de las corporaciones donde específicamente la cifra se reveló superior a los 500.000 dólares.
Desde smartphones a tablets, los dispositivos móviles continúan siendo motivo de preocupación constante para los equipos de TI responsables de la seguridad de la información. Los datos y la información corporativa sensible pueden ser transportados fácilmente, filtrados o perdidos, al mismo tiempo que la tendencia BYOD (Bring Your Own Device) incrementa sustancialmente el número de incidentes de seguridad de alto coste para las compañías. Aun así, la información corporativa, incluyendo información confidencial de los propios clientes, se almacena cada vez más en dispositivos móviles personales, fuera de la gestión de los responsables de TI de las empresas.
“La tendencia BYOD supone un desafío para las corporaciones de todo el mundo y aquí en España, donde tenemos unas impresionantes cifras de penetración de smartphones -las más altas de Europa-, la preocupación es más que palpable en empresas de todos los tamaños. La empresa española, fundamentalmente pyme y donde la movilidad se ha disparado sustancialmente en los dos últimos años en casi todos los sectores, demanda una respuesta eficaz que le permita gestionar la información sensible contenida en todos los dispositivos móviles, ya sean smartphones o tablets, y que no comprometa el desarrollo de su actividad ni la forma de trabajo de sus empleados”, destaca Mario García, director general de Check Point Iberia.
Basado en una encuesta a cerca de 800 profesionales de TI, el nuevo informe de Check Point cuantifica el extraordinario crecimiento de la tendencia BYOD, revela la frecuencia y el coste de los incidentes de seguridad móvil e identifica los principales desafíos a los que se enfrentan empresas de todos los tamaños. Las principales conclusiones del informe son:
•    Aumento de los dispositivos móviles personales que se conectan a las redes corporativas: Entre las compañías que permiten su uso, el 96% afirma que el número de dispositivos personales conectados a su red está aumentando y el 45% señala que se ha multiplicado por cinco en los dos últimos años.
•    Incidentes de seguridad móvil comunes y costosos para empresas grandes y pequeñas: Más de la mitad (52%) de las grandes empresas reportan que los incidentes de seguridad relacionados con movilidad les han supuesto un coste de más de 500.000 dólares en el último año. Incluso para el 45% de las empresas encuestadas con menos de 1.000 empleados, los incidentes de seguridad superaron los 100.000 dólares en el último año.
•    La plataforma móvil  con los mayores riesgos de seguridad percibidos: Android fue citada por el 49% de las empresas como la plataforma con mayor percepción de riesgos de seguridad (frente al 30% que se revelaba en la encuesta del pasado año), comparada con Apple, Windows Mobile y Blackberry.
•    La Información corporativa no es gestionada en los dispositivos móviles: A pesar del coste que suponen los incidentes de seguridad móvil, el 63% de las compañías no gestiona la información corporativa de los dispositivos personales de sus empleados y el 93% tiene dificultades para adoptar políticas específicas de BYOD.
•    Cada vez más dispositivos móviles almacenan información confidencial de clientes: Más de la mitad (53%) de las compañías encuestadas señalan que existe información confidencial de sus clientes en dispositivos móviles, estando por encima del 47% el pasado año.
“Sin lugar a dudas, la explosión de BYOD, las aplicaciones móviles y los servicios en la nube, han convertido la protección de la información corporativa en una ardua tarea tanto para las empresas grandes como pequeñas”, señala Tomer Teller, evangelista de seguridad e investigador de Check Point. “Una estrategia eficaz en materia de seguridad móvil debería centrase en la protección de la información corporativa en todo el amplio abanico de dispositivos existentes y en la aplicación de controles de acceso seguros y adecuados a la información y a las aplicaciones on the go. Es igualmente importante educar a los empleados acerca de las mejores prácticas, ya que en la mayoría de las compañías muestran más preocupación en referencia a los empleados que comenten negligencias que por los propios cibercriminales”. 
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Alfredo Abad Domingo.
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miércoles, 8 de mayo de 2013

Movilidad (IV): BYOD y la consumerización

El fenómeno BYOD y la consumerización

Continuamos con este cuarto post, esta serie de 10 artículos sobre movilidad subtitulados "La sustantivación técnica del adjetivo", que pretenden estudiar el estado de las tecnologías móviles actuales y que invitan a la reflexión sobre el impacto que tiene la aplicación de la movilidad TIC sobre la sociedad y el quehacer cotidiano. El subtítulo es, cuando menos, intrigante; pero espero que conforme avance el desarrollo de estos artículos, el lector avispado se irá persuadiendo del significado profundo que subyace de él.
El índice que desarrollaremos será el siguiente:
  1. Introducción: las tres tendencias tecnológicas actuales.
  2. Los servicios basados en la nube.
  3. La convergencia de las comunicaciones.
  4. El fenómeno BYOD y la consumerización (este post).
  5. Los nuevos dispositivos móviles.
  6. Las nuevas necesidades de los usuarios con movilidad.
  7. El nuevo "socialismo digital": un cambio en el paradigma social.
  8. Movilidad y aprendizaje.
  9. El utilitarismo de la compulsión postmodernista.
  10. Incidencia de estos cambios en las empresas.

(Post 4/10 de la serie Movilidad TIC: la sustantivación técnica del adjetivo).

La proliferación de servicios en la nube y su principal ventaja para el usuario final que es su movilidad, nacida de la deslocalización del servicio, ha hecho que los usuarios se acostumbren a tener todos sus servicios disponibles no solo desde cualquier lugar sino utilizando cualquier dispositivo de acceso.

Como esto construye una situación muy cómoda, nos parece que además de cómoda es muy eficaz y esto nos empuja a fomentarlo aún más. Incluso pretendemos utilizar nuestros propios dispositivos móviles para acceder a la información corporativa: en esto consiste el fenómeno BYOD (Bring Your Own Device), en la utilización consentida en el ámbito profesional de los dispositivos personales privados.

La expresión que se ha acuñado para referirnos a esta realidad es “consumerización de la tecnología” , que no es más que la utilización de herramientas (tanto soft como hard) que los empleados usan para realizar tareas dentro de la empresa: redes sociales, gadgets y terminales móviles, etc.

Figura 3. Modelo de gestión de BYOD propuesto en sus instalaciones por la Holliston High School para la integración de dispositivos móviles de sus estudiantes en el ámbito de sus instalaciones universitarias.
En resumen, la consumerización es la intrusión de la tecnología doméstica en la oficina . A la primera generación de empleados que utilizan estas herramientas se les denomina “early adopters”, que se nutren de los llamados “nativos digitales”, normalmente jóvenes –cuando no niños– que siempre han convivido con la tecnología en su entorno y que la han incorporado como connatural a su existencia.

Puedo asegurar que el párrafo anterior ha sido muy fácil escribirlo; tan fácil como difícil conseguir lo que expresa, al menos, con las debidas garantías de seguridad. Quizás la mayor parte de las empresas que consienten conexiones BYOD sin precaución, es decir, sin un plan de ingeniería concreto, desconocen que pueden ser denunciadas severamente: ¡es tan fácil violar la Ley Orgánica de Protección de Datos! 

Baste un ejemplo: ¿qué pasaría si desde nuestra tableta o smartphone hemos descargado una lista de clientes en una hoja de cálculo con alguna información confidencial y luego perdemos o nos sustraen el dispositivo? ¿Tenemos declarado ante la Agencia de Protección de Datos que ese dispositivo puede almacenar una copia de esa información?

Consuma BYOD “con-suma” precaución

¿Más? Hay más.

Para no tener que almacenar en los dispositivos BYOD la información sensible hay compañías que contratan servicios de almacenamiento IaaS en la nube, de modo que la información se consulta cuando va a ser utilizada pero no es permanente en el dispositivo en que se visualiza.

Hasta ahí todo bien: el problema ya no está en el dispositivo final. Ahora el problema está en la nube: la Ley europea exige que los datos en la nube deben residir dentro de la Unión Europea, de lo contrario la Justicia no podría exigir al proveedor las exigencias de las posibles sentencias judiciales relativas a protección de datos. ¿Preguntan las empresas cuando contratan sus servicios en la nube en qué lugar físico ubicará el proveedor IaaS los datos almacenados? Los proveedores conocen esto y, a pesar de que les resultaría más barato ubicarlos en Asia, están instalando centros de procesos de datos dentro de la Unión Europea para ofrecer a sus clientes servicios legales además de seguros.

Si la nube es deslocalización, ¡qué mal se llevará la nube con las restricciones legales! Y es que la nube es Internet, e Internet es libre o no es Internet. En el momento de escribir este artículo la Unión Europea está estudiando cómo flexibilizar esta norma, de modo que no se pierdan o se fuguen al exterior nuevas oportunidades de negocio.

¿Más? Todavía más.

La información relevante desde el punto de vista de la protección debe viajar por la red cifrada con objeto de evitar escuchas indeseadas en redes de transporte libres como es Internet. Si el proveedor no provee el servicio de cifrado, el cliente nada puede hacer más que dejar de contratarlo, es decir, quedarse sin servicio. 

Podemos elegir proveedores que provean cifrado, pero entonces tendremos que asegurar que la plataforma de nuestro dispositivo móvil acepta consumir la información suministrada con el mismo tipo de cifrado, que es lo normal, salvo que las aplicaciones utilizadas lo impidan. Por ejemplo, la mayor parte de las aplicaciones utilizadas para acceder a las redes sociales no admiten cifrado. Algunas redes sociales están denunciadas por las oficinas de consumidores y usuarios por esta razón, entre otras. 

En el siguiente post: Los nuevos dispositivos móviles

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Alfredo Abad Domingo.
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Artículo "Tecnologías para la movilidad. La sustantivación técnica del adjetivo". Escrito originalmente y publicado en Escenario 2012. Instituto Tecnológico y Gráfico Tajamar. ISBN: 978-84-88543-12-7. Copyright 2012 by Alfredo Abad. Se otorga licencia de reproducción citando al autor y revista de publicación original.

sábado, 16 de febrero de 2013

¿Usa la empresa tu móvil o usas tú el móvil de la empresa?

Hace poco he leído algunos artículos en donde los autores contraponían el optimismo de las empresas por el    BYOD con su negativa a utilizar medios propios en beneficio de las empresas.
¿Qué es el BYOD? Básicamente consiste en utilizar los dispositivos de los empleados dentro del ámbito empresarial y para funciones productivas corporativas. De hecho BYOD atiende a las siglas "Bring Your Own Device". Como todo, BYOD tiene ventajas e inconvenientes.

Efectivamente puede ser muy cómodo para los empleados utilizar sus propios dispositivos para gestionar su información personal. Parte de esta información personal estará integrada en su entorno empresarial: sus listas de contactos, de clientes, su correo electrónico, etc. Y hasta cierto punto es razonable porque, efectivamente, los empleados también consumen recursos empresariales en gestiones estrictamente personales.

Sin embargo, se observa una cierta tendencia por parte de las empresas a exigir móviles y tabletas en sus empleados para que los usen personalmente, pero fundamentalmente para su trabajo productivo: ¡claro, pagando el empleado! Con esto, no estoy  de acuerdo y comparto mi opinión con el de los articulistas a que antes me refería. parece que es un beneficio empresarial concedido a los trabajadores cuando en realidad puede constituir una condición exigida del trabajador.
La empresa no adquiere activos y delega toda la responsabilidad de los medios de producción en sus trabajadores, cargas económicas incluidas. Y, si no quieres esto, no importa, se buscan a otros dispuestos a aceptar estas condiciones.

La tecnología BYOD viene a resolver algunas cuestiones técnicas, sobre todo problemas de seguridad y de incompatibilidad, que se generan por el hecho de que la empresa no puede uniformar el tipo o modelo de los dispositivos que aportan sus empleados.
Por tanto, BYOD es una iniciativa tecnológica interesante y necesaria que debiera implantarse en todas las empresas, pero sin que ello lleve a imponer unas cargas en los trabajadores que pueden ser insoportables para ellos, además de meridianamente injustas.
Para eso, ya tenemos el trabajo de autónomos o el de los freelance, en donde se fusionan el concepto de empresario y trabajador, de directivo y dirigido.

Una iniciativa que trata de mediar en este asunto es la propuesta por BIZZCALL, que es una compañía que gestiona los dispositivos móviles empresariales para que empleado y empleador puedan compartir la factura del servicio móvil sin necesidad de disponer de dos teléfonos. Se trata de llegar a un entente cordial con reparto de gastos y beneficios entre el trabajador y su empresa.
En palabras de la misma compañia:
"El trabajador utiliza su plan personal y su propia línea en lugar de un móvil corporativo. Sólo pagarás por el uso profesional que haga de su terminal. Puedes establecer reembolsos máximos inferiores a las tarifas que ofrecen las operadoras en sus planes corporativos y limitar los horarios o días permitidos. Usando Bizzcall puedes reducir tu gasto un 30% de forma inmediata".
Entre las ventajas que ofrece se destacan las siguientes:
  • Fijas reembolsos máximos mensuales inferiores a las tarifas corporativas.
  • Únicamente pagas por el consumo profesional.
  • Evitas las cláusulas de permanencia.
  • No tienes costes de gestión ni de inventario.
  • Reduces tu gasto sin negociaciones con operadoras.
  • No pierdes contactos de negocio.
  • Generas hojas de gasto.
  • Cubres necesidades temporales, ocasionales y urgentes.

Mientras que el uso del móvil corporativo, en donde es la empresa quien adquiere y gestiona el móvil del empleado, tiene claros inconvenientes:
  • Fomentan un uso irresponsable.
  • No separan consumo personal y profesional.
  • Tienen cláusulas de permanencia.
  • Generan costes administrativos.
  • Obligan a gestionar inventarios de terminales.
  • Complican la reducción del gasto.
  • Las tarifas de empresa no son mejores y pueden ser peores que las residenciales.
  • No cubren necesidades temporales.
El servicio se gestiona a través de una App, disponible tanto para Android como para iPhone. El empleado a través de un único dispositivo (el suyo o el de la empresa) gestionará qué llamadas son empresariales y cuales personales, encargándose la aplicación de dirimir la deriva de la factura.

La innovación no siempre apunta a la tecnología, también -como en el caso de BIZZTALK- al modelo de negocio. 

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Alfredo Abad Domingo.
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jueves, 20 de diciembre de 2012

El primer y último "bug" informático

Cuenta Wikipedia que el IBM Automatic Sequence Controlled Calculator (ASCC), más conocido como Harvard Mark I o Mark I, fue el primer ordenador electromecánico, construido en la Universidad de Harvard por Howard H. Aiken en 1944, con la subvención de IBM. Tenía 760.000 relés y 800 kilómetros de cable y se basaba en la máquina analítica de Charles Babbage.
Esta pieza de museo medía más de 15 metros de largo por casi 2,5 de alto y 60 centímetros de ancho. El "dispositivo" pesaba aproximadamente 5 toneladas.

La primera programadora que utilizó Mark I y que propició la aplicación de los programas compiladores en el desarrollo de los lenguajes de programación fue Grace Murray Hopper, científica especializada en Matemáticas y Física, militar (contralmirante) y pionera en el mundo de la Informática, sobre todo porque Grace nació en 1906.

Mrs. Hopper ideó la utilización de un lenguaje de órdenes semejante al natural, expresadas en lengua inglesa, para programar los ordenadores de la época como aplicativos para los negocios: había puesto las bases para la creación del lenguaje COBOL.

El primer "bug" o error informático del que se tiene constancia data de 1945. En el centro de cálculo de la Universidad de Harvard, tratando de averiguar cuál podría ser la causa de un fallo en otro supercomputador de la época, el Mark II, Grace descubrió que se debía a una polilla que había quedado presa entre los contactos de uno de sus relés. En su cuaderno de incidencias, Grace anotó  "First actual case of bug being found" ("Primer caso real de bicho que se ha hallado"). De ahí el nombre de "bug" que reciben los fallos informáticos, término que no suele traducirse a otros idiomas por considerarse una palabra técnica. Nuestro personaje no se conformó con bautizar el concepto, además fijó en una página del cuaderno de registro al inoportuno lepidóptero.

Este es el primer bug, ¿y el último, cuál es el último?

Hace pocos días leía en la revista PYMES, una entrevista a Xavier Ribas, abogado especializado en nuevas tecnologías, socio de Ribas y Asociados que el articulista titulaba "Los empleados roban cada vez más datos de sus empresas".
Uno de los puntos en los que incide Ribas es que todavía existe una falta de sensibilización hacia todo lo que significa seguridad en el entorno laboral. Las normas de seguridad se ven más como un obstáculo que como una ayuda en la continuidad del negocio.

Frecuentemente -aunque no siempre- los empleados no violan la seguridad conscientemente, sino por falta de formación o de conocimiento de las normas de seguridad de las instalaciones corporativas. Otras veces, los niveles directivos o técnicos no tienen suficiente fuerza como para hacerse valer o tienen miedo a disminuir el rendimiento productivo.
Afirma Ribas que la jurisprudencia permite registrar los ordenadores de los trabajadores y realizar búsquedas del rastro que dejan las informaciones que reciben o envían. Y aquí, viene el problema: ¿qué pasa cuando los equipos y servicios de comunicación que utilizan en el ámbito laboral no son propiedad corporativa, sino que son propiedad del trabajador? Porque esto es lo que está ocurriendo actualmente en muchas empresas: los trabajadores manejan información empresarial a través de sus móviles, tabletas o portátiles. ¿Quién puede controlar entonces la comisión de delitos, las fugas de información o los espionajes entre empresas? Los administradores de sistemas pueden actuar en los equipos de los que son responsables, pero no en los que no son propiedad corporativa.

 Las comunicaciones móviles tampoco se puede controlar puesto que la movilidad hace que estas transmisiones se hagan directamente sobre redes públicas de datos que exceden la capacidad de control de los sistemas BYOD (Bring Your Own Device). ¿Quién puede controlar que el gestor de ventas de una empresa se lleve o no la base de datos de clientes en sus correrías comerciales a la caza de potenciales clientes?
Por tanto, mucho cuidado: la proliferación de la movilidad informática es muy cómoda y puede llevar a productividades elevadas, pero abre nuevos problemas que aún están por resolver.

¡Vaya, esto sí es un bug de muchos más pares de alas que el infeliz insecto de Grace M. Hopper!

Actualmente la polilla de la anécdota, junto con la hoja de anotaciones, está expuesta en el museo Naval Surface Warfare Center Computer de Dahlgren, en Virginia, USA. 

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