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sábado, 10 de septiembre de 2016

La manzana dorada de la discordia

En uno de sus Relatos de la Antigüedad Griega, cuenta Gerardo Vidal cómo la mitología ofreció a Homero un marco sugestivo para sus relatos heroicos. La leyenda afirmaba que la guerra de Troya había comenzado en el Olimpo, en una inocente fiesta matrimonial. El enlace había de ser mixto: se unían en matrimonio un mortal, Peleo, y una diosa, Tetis, justamente los padres de quien llegaría a ser el principal de los héroes que lucharon y perecieron en Troya: el legendario Aquiles.

En el regocijo de la boda algo de gran relevancia pasó casi desapercibido: Eris, la diosa de la discordia, no fue invitada al banquete. El desaire tuvo trágicas consecuencias. De inmediato Eris ideó una maligna estrategia destinada a alterar bruscamente el plácido orden en que vivían los dioses. Envió una manzana dorada al Olimpo con un mensaje que únicamente decía: "Para la más hermosa".

Con tan pocas señas el don de Eris se convirtió instantáneamente en una maldición. En aquella época —continúa Vidal—, tal como en la nuestra, los concursos de belleza desataban todas las pasiones.
La naturaleza digital de nuestro mundo actual es la nueva manzana de una moderna Eris y, como entonces, la manzana sigue siendo dorada y, por ello, objeto de la apetencia de las diosas que habitan el Olimpo y que rivalizan entre sí.

Aunque no todos desbarran, muchos otros intereses se estrechan en torno a esta "digitalidad" que ofrece nuestra actual existencia. Este modo de vida, en sus aspectos más espurios, tiende a halagar la sensibilidad, el poder o el dinero. En este "mundo digital" cabe preguntarse qué tiene de especial el adjetivo digital que consigue modificar casi esencialmente al sustantivo mundo que le precede. De las muchas respuestas posibles nos fijaremos en una altamente específica: la repetibilidad.

Lo digital es fácilmente repetible sin error. Además, los procesos digitales son la materia próxima de los ordenadores, sus productos. Lo producido tiene la misma naturaleza que las herramientas que lo producen: hay una alta integración tecnológica y, por tanto, un espectacular desarrollo como producto de una muy rica innovación. Esta integración de herramientas y productos junto con la elevada productividad de los procesos repetibles y de ámbito universal hace que disminuyan significativamente tanto los costes de producción como los de distribución de productos. No debemos olvidarnos de que nuestra manzana es dorada y que, como ella, es igualmente repetible a lo largo de la historia.

Por último, podemos considerar la facilidad de acceso que proporcionan los aspectos digitales de la información. Internet es la red de acceso a los medios digitales por antonomasia. Si aceptamos esta universalidad del acceso a Internet, tenemos que concluir que nadie está excluido del disfrute de cualquier información digital en razón del modo de acceso. Esto quiere decir que es un magnífico medio para multiplicar lo bueno, y lo malo; la calidad, y la mediocridad.

El anonimato de los accesos a Internet lo hace idóneo especialmente para conseguir explotar los instintos que nadie querría que afloraran públicamente o a la comisión de delitos. Poner cota a la explotación de la sensibilidad, a la injerencia de lo económico sobre lo creativo o a las actividades fraudulentas es una cuestión de leyes, pero sobre todo de educación y no tanto de censura.

Tres fueron las diosas que se disputaron la hermosura sugerida por la manzana dorada de Eris; dorada, pero con gusano. Zeus, padre de los dioses del Olimpo, escogió a Paris, el hombre más bello de cuantos había en la tierra e hijo del rey de Troya, como juez de la contienda.

Atenea, diosa de la inteligencia, le prometió a Paris la sabiduría si la declaraba vencedora. Hera, esposa de Zeus, le ofreció el poder. Pero a ningún intento de soborno fue tan receptivo Paris —continúa Vidal en su relato— como al de Afrodita, diosa de la belleza y del amor, que le prometió la mujer más bella que existiera sobre la tierra. No creo que los dioses griegos conocieran el mundo digital, pero, según Homero, ya eran sensibles a estas pasiones: la sensibilidad, el poder y el acopio de bienes.

La leyenda mitológica se complica a partir de aquí porque la mujer más bella era Helena, hija de los reyes de Esparta, que además estaba ya casada: un producto envenenado más de la diosa de la discordia. Conocemos el resto de la historia: la guerra entre Esparta y Troya con el legendario episodio del caballo de Troya, que terminó con la destrucción de la ciudad.

Podemos aprender algo: dejarse llevar por la seducción acaba por acoger un caballo de madera en nuestro quehacer.

Si te atreves, podrías preguntarte: ¿Cuál será mi Caballo de Troya digital? 

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Alfredo Abad Domingo.
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lunes, 2 de mayo de 2016

Qué verde era mi vaca... ¿O era mi valle?

Dice el Talmud que "el hombre fuerte gobierna sus pasiones; el hombre honrado trata a todos con dignidad; y el hombre sabio aprende de todos con amor".

Al toparme hace unos días con esta reflexión rápidamente conecté su contenido con esta otra historia:

Vaca pastando en un prado de hierbas frescas y verdes
"Érase una vaca que habitualmente pastaba con tranquilidad en una verde pradera. El pasto era alto y fresco, en la plenitud de su verdor; y hacía las delicias de la vaca que ora ramoneaba la yerba y otrora la rumiaba tumbada en la fresca y mullida hierba, contemplando el descanso de un horizonte dibujado.

Tan exquisitos cuidados redundaban en una producción láctea sana y abundante, lo que hacía las delicias de su granjero que contemplaba con agrado las musculosas cachas de la vaca y sus generosas ubres gritando el ordeño.

Llegado el estío, el prado acusó la sequía. Ahora la tierra reseca no producía un pasto tan alto y verde, la hierba amarilleaba y escaseaba pero era suficiente para el mantenimiento de la vaca, que seguía dando leche, aunque no en tanta cantidad como antes.

La sequía se mantuvo por más tiempo del habitual y ya no había pasto para todos los animales de la granja. La ración de  heno de la vaca fue a parar a otros animales más pequeños y más necesitados, porque la vaca, con su inmenso volumen, podía aguantar más tiempo sin comer. Esto adelgazó a la vaca en poco tiempo cobrando un aspecto famélico y, como no podía ser de otro modo, las ubres colapsaron deteniendo la producción láctea.

No a mucho tardar la vaca murió de hambre ante el asombro e indignación del granjero, que juraba contra la vaca por la gran faena que le había hecho.
¡Cómo se le marcaban a la famélica vaca muerta cada uno de sus huesos, grandes, muy grandes!
¡Dónde quedaron aquellas cachas, dónde aquellas ubres!"
Querido lector:
¿Te identificas? ¿Reconoces alguna situación en tu vida en la que has asumido el papel de la vaca, del pasto o de granjero? ¿Te acuerdas de aquellos verdes pastos?

Si es así, ahora reflexiona:

  1. Es cierto que las cosas cambian y que pensar en lo verde que era nuestro valle no mejorará la situación actual en la que nos encontremos.
  2. Podemos admitir que una situación de crisis, interna o externa, puede derivar en una escasez de pasto que exija reajustes para adecuarnos al estío.
  3. También podemos soportar que si no hay recursos para todos, algunos tendrán que ser sacrificados para que otros puedan sobrevivir: alguien tiene que ganar y alguna vaca tendrá que perder.
  4. Pero lo que no es admisible es que el granjero descargue toda la responsabilidad en la vaca, porque la consecuencia lógica de privar del alimento necesario es la muerte por inanición.

          Escena de "Qué verde era mi valle" de John Ford, 1941.
Y esto es lo que puede pasar en algunas empresas, en algunas familias, en muchas relaciones sociales y en las sociedades mismas.

Acordarse de la belleza del prado no resuelve el futuro, pero contextualiza el problema porque exhibe un punto de referencia, nos indica cuál fue la verdad, ahora deteriorada.

Negar el verdor del valle o no querer recordarlo indica una renuncia, frecuentemente cobarde. Es propio de la misión del coach ayudar a ver la realidad tal como es, para que el coachee pueda enfrentarse a ella sin ocultarse tras los pliegues de una fingida ficción.

La primera parte de esta metáfora fue muy bien reflejada por John Ford en 1941 en su oscarizada película "¡Qué verde era mi valle", protagonizada por Walter Pidgeon y Maureen O'Hara entre otros.

Pero yo sigo pensando, después de tamizar esa realidad por lo sugerido por el Talmud...
¡Qué verde era mi vaca!.

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Alfredo Abad Domingo.
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sábado, 30 de enero de 2016

¿Estas ilusionado, iluminado o entusiasmado? Tú eliges

 En la fábula de Samaniego, la zorra incapaz de alcanzar por sí misma las uvas, renunció a su objetivo protegiendo su orgullo apoyando la ficción interior de que "no estarían maduras".
Es voz común que a más del mediodía
en ayunas la zorra iba cazando.
Halla una parra, quedase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.
Causábale mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.
Miró, saltó y anduvo en probaduras;
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la zorra dijo:
"¡No las quiero comer! ¡No están maduras!"
No por eso te muestres impaciente
si se te frustra, Fabio, algún intento;
aplica bien el cuento
y di: ¡No están maduras!, frescamente.
No hace mucho, refiriéndose a la complejidad política de formar gobierno, un amigo con quien hablaba afirmaba que había llegado a la conclusión de que "cualquier gobierno resultante sería el mejor de los posibles".
Y esto  -de inmediato- me recordó a Samaniego, a su zorra y a las inalcanzables uvas.

Afortunadamente hay personas que se ilusionan con facilidad, de hecho -afirman- se "vive de ilusiones". El latín del que procede el término ilusión  (illusio) tiene la misma raíz que lúdico y ludópata (del verbo illudere): jugar contra y hacer mofa; por lo que iluso se traduce por engaño o percepción irreal, antes de que en el siglo XIX adquiera el matiz de esperanza infundada o expectativa favorable.
Por tanto, vivir de ilusiones es enrolarse en una idea del devenir alimentada por una ficción construida imaginariamente, pero que no exige un apoyo en la realidad: la zorra se obligó a pensar que las uvas no estarían maduras, así no tendría que enfrentarse al fracaso impuesto por la limitación de alcanzarlas.
La motivación del cambio producido por una ilusión es exterior y, por ello mismo, cambiante, inestable.

El tipo de persona iluminada también tiene una relación intensa con el exterior, pero en cuanto que recibe una luz que la llena de claridad. Esa luz le viene de fuera, pero no le es ajena. En este caso, la motivación sigue siendo externa, pero tiene un reflejo subjetivo en su interior relacionado con la fuente de luz que le alumbra.
Por eso hablamos de visionarios, de personas que prevén situaciones, resultados de procesos y que pueden fundamentar sus predicciones.
Son personas que elucubran, término coloreado en su origen con el matiz de trabajar con luz por la noche, por ello en la actualidad nos sugiere una divagación de apariencia profunda -que puede llegar a serlo- o también imaginar sin mucho fundamento. El iluminado es un ilustrado, una persona que se abre a la realidad, por eso lee, estudia, investiga, pregunta, se interesa.
El iluminado o ilustrado cimenta su idea en una experiencia externa, pero la elabora cuando la realidad que le circunda traspasa la frontera de su subjetividad para manifestar la luz recibida.

Por último tenemos al entusiasta, que exhibe una exaltación de ánimo que parece venir de una energía exterior porque en su interior no se halla potencia suficiente que justifique tal impulso.
Este "enthusiasmus" latino procede  del griego 'ἐνθουσιασμός' - 'enthousiasmos': inspiración divina, arrebato o éxtasis; que a su vez deriva de 'entheos o enthous': que lleva un dios dentro.
El entusiasmo era ese furor o arrobamiento de las sibilas al formular sus oráculos inspirados por Apolo.

Para el entusiasta la motivación es interior, es posible que su semilla haya sido depositada por ese Apolo, pero nace y florece en su interior, porque se ha alejado de la ficción del ilusionado: es la realidad externa misma expresada desde su interior.

El ilusionado y su versión sofisticada -el iluminado o ilustrado- pactan el declive de su acción esforzada cuando desaparece el estímulo externo; en cambio, el entusiasmado cuenta en sí las herramientas de la perseverancia con que le obsequia ese Apolo que le motiva en su interior: no se somete fácilmente a las circunstancias porque conoce el fundamento de su esperanza. No es que sus oráculos sean performativos de la realidad, sino que bien al contrario, es la realidad la que conforma su ánimo con un vínculo verde-esperanza.

En tecnología no se puede dar un paso sin ilusión, pero debemos aspirar a algo más: la fe ciega en la tecnología es una ilusión efímera, vana, banal.
Y mi amigo manifestó su necesidad de consenso político encerrada en una ilusión, pero no lo tengo por iluso ya que la necesidad guarda relación con la realidad: él manifestó su ilusión teñida de esperanza, propia de un entusiasmo aún escaso de ánimo por la dificultad que entraña el consenso. Por eso le dedico este post.

Ilusión, Ilustración y Entusiasmo son tres pupilos de la misma familia con los que nos cruzamos cada día en el camino de la vida.

Querido lector:
Si eres un iluso, bien por ti, no es bueno vivir desilusionado; Si eres un ilustrado, bien por ti, es bueno no vivir a oscuras; pero a mí me gustaría dejarme guiar por el entusiasmo.
En cualquier caso, ¡tú eliges!
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Alfredo Abad Domingo.
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miércoles, 10 de diciembre de 2014

SPAM, algo más que una carne enlatada

Todos conocemos el Spam, o más bien, debería decir: ¡El dichoso Spam!
Estamos familiarizados con este término que día a día llena  nuestras páginas web, grupos de noticias, redes sociales, y sobre todo nuestros correos electrónicos, de mensajes no deseados: ¡No voy a contratar fibra óptica! ¡No quiero encontrar pareja por Internet! Y no solo publicidad. También bulos, cadenas, estafas (scamphising… de los que hablaremos en otra ocasión). Nos hacemos una idea, ¿verdad?

Este correo basura, del que todos echamos pestes, un día fue querido, más bien necesitado, por muchas personas. En esta ocasión nos referimos a la carne SPAM (Spiced Ham).

SPAM nació como marca para un producto tan simple como la carne de cerdo y jamón condimentada y enlatada. Esta marca, tan alimenticia, nació en el año 1937. Pertenece a Hormel Foods Corporation y significó una verdadera revolución en los años sucesivos, sobre todo a partir de 1939, año en que comenzó la Segunda Guerra Mundial.
La carne de SPAM fue consumida abundantemente durante la guerra por los soldados británicos y soviéticos. Evitó el hambre y, en muchos casos, la muerte por inanición.

Una vez concluida la guerra en 1945, SPAM fue comercializada a gran escala y tuvo un gran éxito. Todavía era fácil encontrar alguna que otra lata en las despensas o estanterías de casas y comercios.


Aquí puedes completar la información sobre la transformación de la carne enlatada SPAM en correo spam., además del cómico vídeo de Monthy Python sobre ello.

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Juan Madrigal Rodríguez.
Técnico en Administración de Sistemas Informáticos en Red  (TAJAMAR). 
Puedes encontrarme en TwitterFacebookLinkedin y Gmail.

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viernes, 3 de mayo de 2013

El iPad de Cleopatra

El cine ha conseguido que todos conozcamos la legendaria relación entre Cleopatra, última reina del antiguo Egipto y de la dinastía ptolemaica, y el general y político romano del final de la época de la república Marco Antonio, enviado a Egipto por quien era su amigo, Julio César.  

Aunque hay muchas otras versiones, todas basadas en la tragedia histórica en cinco actos que escribiera Shakespeare y representada por primera vez en 1607, viene a mi memoria ahora la película que dirigió y protagonizó Charlton Heston en 1972, junto con Hildegarde Neil en su papel de Cleopatra y otros actores, alguno de ellos españoles: no en balde, era una coproducción del Reino Unido, Suiza y España.

En su afán deslumbrador, Cleopatra intentó impresionar a Marco Antonio apostando con él delante de su corte que la reina sería capaz de organizar una cena de diez millones de sestercios. Trasladándonos en el tiempo, y para hacernos una idea aproximada, un sestercio era lo que costaba cena y cama en los hostales de la época. El desafío fue aceptado por Marco Antonio, seguro de que le ganaría la apuesta a la primera dama de Egipto.

Llegado el momento, se sirvió la cena -pomposa, a más no poder-, pero lejos de que pudiera acercarse a la cifra apostada. Marco Antonio, pensó que tenía ganada la apuesta: él nunca apostaba más que sobre seguro.


Cleopatra, que lucía en la cena un magnífico collar de perlas, le preguntó al juez de la apuesta cuánto podrían valer cada una de las perlas de la alhaja. A lo que el juez, sorprendido por la pregunta, contestó que unos cinco millones de sestercios, la mitad de la apuesta.

Ante la vista de todos los invitados a la cena, la reina desprendió una de las perlas engastadas en el collar y la hizo rodar hacia el fondo de una copa que contenía algo de vinagre. El carbonato cálcico, material de que se componen las perlas, se disolvió en el ácido vinagre hasta que la perla desapareció del fondo de la copa. Cleopatra, apurando la copa, se bebió el vinagre y, con él, la perla.

Marco Antonio se dio por derrotado: no hizo falta que Cleopatra se bebiera una segunda perla para cubrir totalmente el monto de la apuesta.

¿Por qué cuento esta anécdota? 

Mantén la expectación hasta el final, querido lector, porque me parece que a veces los que tenemos alguna dedicación a la educación, heridos de modernismo, podemos llegar a confundir lo nuevo con lo bueno, lo que no es necesariamente cierto como tampoco lo es que todo lo nuevo sea malo. Bondad y modernidad son dos categorías separadas que solo mantienen una relación concomitante.
Estas vacilaciones son aprovechadas por la ignorancia para arraigar en los estudiantes -ahora, nativos digitales-, quienes la mayor parte del tiempo son también jugadores, para seguir cometiendo faltas de ortografía o perseverar en su negativa a lo terrible de enfrentarse a un folio -perdón, ahora a una pantalla o una tableta- en blanco para redactar unas líneas sin la ayuda del corrector ortográfico o de las sugerencias sintácticas del procesador de textos, aun cuando este se encuentre alojado en la nube.

Observo que en algunos entornos educativos se está imponiendo la tecnología en las aulas de manera imprudente, a toda costa. Afirmo yo:  habrá ideas, conceptos, actitudes, aptitudes cuya transferencia o aprehendimiento se llevará a cabo de manera más adecuada utilizando TIC en el aula, pero ¿todo? Puede que haya otras que no.

Yo conozco buenos profesores que son buenos educadores con TIC y sin TIC: se adaptan al medio que poseen y al auditorio que les escucha. Sin embargo, tiendo a pensar que cuando alguien apuesta vehementemente por un cambio, sea cual fuere la dirección tomada, es porque su modo de hacer previo no funcionaba todo lo bien que se esperaba.

La innovación

 De modo semejante, está ocurriendo con el talismán del término "innovación". Ahora, todo debe ser innovador.
 ¡O, no...! ¡Depende!
Si hay algo, un proceso, que funciona bien, ¿por qué hay que innovar para hacerlo de otra manera? No estaría justificada la inversión que exige la innovación para conseguir lo mismo que ya se conseguía antes.
Por tanto, innovación sí: cuando convenga.
Decidir si conviene o no, requiere practicar la prudencia, que exige un juicio certero, basado en la realidad y no tanto en corazonadas, que aunque sean percibidas románticamente puede que no sean sino infartos de miocardio.
Así, es como yo considero que debe entrar la tecnología en las aulas: con eficacia, pero de puntillas y sin darle demasiada importancia. Como pasó por la garganta de Cleopatra la perla disuelta en un poco de vinagre. 

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Alfredo Abad Domingo.
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jueves, 24 de enero de 2013

¡Cuánto lastra una afirmación categórica! Chesterton, Edison y el eLearning

No hace mucho me topaba con un escrito de Chesterton en que relataba una historia que me impactó y que viene recogida en el tercer volumen de sus "Charlas", colecciones de artículos de variada temática. El mismo escritor duda de si el relato es verídico o no, pero no por ello deja de ser muy didáctico para el tema que nos ocupa.

Comenta -Chesterton- que T. A. Edison, el afamado "hombre de la electricidad", en una entrevista que le hicieron titulada "¿Vivimos otra vez?" hacía afirmaciones tan curiosas como las que relataré más abajo. Es cierto -afirma Chesterton- que un "electricista" no necesariamente tiene que tener un reputado prestigio sobre la inmortalidad del alma, pero... la ignorancia, cuando menos, es atrevida. Y, las afirmaciones, hechas con rotundidad, pueden perturbar la conciencia pusilánime.

El entrevistador le pregunta a Edison si cree que vivimos otra vez después de la muerte. Edison contesta:
«Mi inteligencia es incapaz de concebir el alma. Puedo estar en un error, y puede ser que el hombre tenga alma, pero yo, sencillamente, no lo creo. En qué consiste el alma está más allá de lo que yo puedo entender.»  
Unas líneas más adelante, sigue afirmando:
"Creo que la forma de energía que llamamos vida vino a la tierra de algún otro planeta, o de alguna parte de los grandes espacios, fuera de nuestro alcance."
Para un agnóstico, como Edison, parecen respuestas coherentes, lo que con independencia de si coincidimos o no con su opinión personal, es de agradecer.
Dejémoslo estar. Luego volveremos sobre Edison.

Ayer leía en OpenCollege un artículo titulado "30 Myths About eLearning That Need To Die In 2013"
 (Los 30 mayores mitos sobre el aprendizaje online que deben morir en 2013), que me recordaba lo que Chesterton relataba sobre Edison.

Enumero telegráficamente cuáles son estos mitos según Julie DeNeen, la autora del artículo:
  1. La tecnología no es fiable.
  2. Los estudiantes no llegan a crear interacción con el grupo.
  3. Deja a los docentes en situación de riesgo.
  4. La probabilidad de que un estudiante finalice sus estudios es menor si no tiene la supervisión de un profesor.
  5. El plan de estudio no es tan robusto.
  6. No hay manera de medir realmente el aprendizaje.
  7. El aprendizaje a distancia es fundamentalmente pasivo.
  8. Los estudiantes se alejan de su mundo real.
  9. Con un grado o licenciatura a distancia, a un estudiante no se le tomará en serio.
  10. Los estudiantes pueden perderse en actividades extracurriculares.
  11. Será más difícil encontrar un trabajo sin disponer de los contactos de una asociación de antiguos alumnos.
  12. La enseñanza eLearning está despersonalizada.
  13. El profesorado no se toma en serio la educación a distancia.
  14. Se orienta a personas que se hacen perezosas para seguir una ruta de aprendizaje tradicional.
  15. Es más propio de personas que abandonaron la Escuela o que no consiguieron ir a la Universidad.
  16. Las metodologías de aprendizaje a distancia son más restrictivas.
  17. La tecnología es demasiado cara.
  18. Impide que los estudiantes aprendan a comunicarse.
  19. Hay demasiadas oportunidades de distracción en el mundo real que impiden que eLearning sea efectivo.
  20. Los estudiantes necesitan equipos de gama alta.
  21. Los recursos educativos tradicionales no están disponibles para los estudiantes a distancia.
  22. El eLearning es una tendencia que nunca llegará a igualar a la enseñanza tradicional.
  23. Las universidades no se han empleado a fondo con eLearning porque es de categoría inferior.
  24. No proporciona experiencias de la vida real.
  25. La educación a distancia se percibe como un sistema policial.
  26. Tiene demasiados costes ocultos, por lo que no es tan barata como parece.
  27. Significa más tiempo de pantalla, lo que perjudica la salud ocular.
  28. No hay forma de juzgar la calidad de un programa de educación eLearning.
  29. ELearing es aburrido.
  30. Nunca será el camino de la educación.
Aunque en los foros de discusión aparecen opiniones en todas las direcciones posibles, observo que estas afirmaciones -o cualquiera de sus opuestas- apenas quedan justificadas. Fácilmente se hacen declaraciones basadas en lo que uno espera o en lo que uno quisiera que sucediera, pero que no tienen una base en la realidad o suficiente apoyo científico. Por ejemplo, en educación, ¿dónde están los estudios estadísticos que afirmen que un tipo de enseñanza es mejor que otro? Además, ¿lo será en todas las materias? ¿o para todo tipo de actividades?
Invito al lector a reflexionar sobre estos treinta puntos y que los examine a la luz de su propia experiencia personal: las conclusiones a las que llegue serán tan subjetivas como las de cualquier otra persona. Pero, para hacer aseveraciones tan rotundas ¿dónde están los datos que certifiquen las afirmaciones?

Y, ¿por qué me recordaba este artículo la anécdota de Edison? Porque nuestro personaje de hoy negaba el conocimiento de su propia alma para mantener su coherencia agnóstica. Sin embargo, no dudó en afirmar algo tan extraño como que la vida vino de algún otro planeta, a pesar de que tampoco tendría ninguna noticia sobre ello, y más en la época en la que vivió.
No disponía de datos fiables sobre ninguna de las dos cuestiones planteadas, el alma y la vida, pero se decantó de modo diferente en cada una de ellas.
Y, se trataba de Edison, el más grande inventor de Estados Unidos y, quizás, de la historia, con más de mil patentes en su haber. El daño es mayor en cuanto que quien lo afirma tiene más prestigio o más responsabilidades, porque tendrá detrás todo un coro de palmeros que seguirán su afirmación sin comprender lo que afirman, poniendo de relieve lo fundamentalista de su actitud, probablemente inconsciente.

En este caso, a Edison se le fundió la bombilla que él mismo inventara. Por cierto, no creo que Edison siguiera un programa de eLearning:  solo fue tres meses a la escuela porque su madre decidió encargarse de su formación personalmente. Y, no le salió mal.

Si las afirmaciones se hacen con tanta rotundidad, no significa por ello que sean necesariamente falsas, pero siempre provocan ese extraño sentimiento que induce a ponerlas en entredicho. 

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viernes, 11 de enero de 2013

Ubuntu Phone OS y el Cid Campeador

Esta semana han ardido los servicios de noticias: Canonical, la compañía que soporta las distribuciones Ubuntu había anunciado en su página oficial un contador de tiempo hacia atrás que expiraba el 2 de enero de 2013, donde anunciaba algo “tan cerca que casi se puede tocar”, que acaba de ser dado a luz.

Ahora ya sabemos lo que es: el anuncio de Ubuntu Phone OS, una versión de Ubuntu para teléfonos móviles, algo que se veía venir y que muchos esperaban después de la profunda transformación que sufrió la interfaz de usuario de Ubuntu desde que incorporó Unity.

En un primer momento, después del flash informativo deslumbrante, me dejé llevar por el escepticismo  ¡un sistema operativo más para un smartphone! Lo que ya es interesante puesto que supone un bando más en la batalla actual por la posición dominante en los dispositivos móviles entre Apple iOS, Android y Microsoft Windows Phone (Windows 8 para móviles).
Pero, en un segundo momento, la reflexión hizo que cobrara mucho mayor interés. ¿Por qué?


Sus enemigos le llamaban Cid, que significa Señor, mientras que sus enemigos le conocían como el Campeador, o sea, hombre de batallas y combates. Nuestro personaje de hoy es el Cid Campeador.
El Cid era un alférez en el sentido originario del término, que era el caballero militar con mando directo sobre un conjunto de tropas unidas y sin divisiones. Originalmente estuvo a las órdenes del rey Don Sancho con quien combatió en contra de Alfonso, hermano de Sancho. En una escaramuza, Don Sancho murió a las puertas de Zamora y Alfonso, su hermano, fue proclamado rey de Castilla con el nombre de Alfonso VI.
El nuevo rey no veía con buenos ojos al fiel alférez de su hermano que había combatido contra él.
Se cuenta que cuando el rey fue a coronarse a la iglesia de Santa Gadea, el Cid le exigió que jurara que no había tenido parte alguna en la muerte de su hermano. La fórmula elegida, según cuenta el romance, no puede ser más dura:
Que te maten rey Alfonso, manos torpes de villanos,
con cuchillos cachicuernos no con lanza ni con dardo.
Por la aradas te maten que no en villa ni poblado,
te saquen el corazón por el izquierdo costado,
si no dijeses verdad cuando seas preguntado:
Si fuiste tú o consentiste en la muerte de tu hermano.
Después de atravesar varias etapas de gran amistad y de traiciones por parte de Alfonso, finalmente el Cid fue condenado al destierro desde donde siguió trabajando por el rey que le desterró. Hizo amistades entre los  reyezuelos moros, sometió a otros y consiguió que todos le respetaran, lo que le fue de gran ayuda cuando los divididos moros pidieron ayuda a los almohades y almorávides del norte de África y tuvo que pasar al ejercicio implacable de las armas. Este fue el momento en que los reinos cristianos tomaron la conciencia de Reconquista que hasta entonces les faltó.

Esta es la postura que parece que ha tomado Canonical con su Ubuntu Phone OS. Se dispone a entrar en un mercado, casi canibalizado, pero con la experiencia que ya tiene por el gran número de escritorios instalados con su distribución Ubuntu en sus múltiples modalidades.
Ubuntu, siendo un Linux, no está muy alejado de un Android. Entonces, ¿qué le distinguirá de él?
En primer lugar, veremos en qué se parecerán sus especificaciones. Ubuntu Phone OS utilizará el núcleo de Android (un kernel Linux) así como sus drivers, por tanto podrá utilizar los dispositivos móviles disponibles -hardware- para Android y soportará tanto procesadores ARM como x86.

Sin embargo,... ¡hay un "sin embargo"!

Su software no funcionará al estilo de Android, es decir, no tendrá que utilizar la maquina virtual Java para ejecutar las aplicaciones: dispondrá de aplicaciones nativas desarrolladas en QML, C, C++, HTML5 y Javascript, lo que hará que corran a bastante más velocidad.
Ubuntu Phone OS pretende realzar la multitarea entre aplicaciones de modo que incluso con hardware poco potente se pueda tener una agradable experiencia de usuario, así como el orden en los datos y contenidos dentro del móvil, la interfaz táctil del usuario, etc.
El escollo serán las aplicaciones, que serán muy rápidas pero pocas, al menos inicialmente. Sin embargo, tendrá la gran ventaja en que se podrán adaptar con facilidad las aplicaciones web para HTML5. Además tendrá soporte nativo para OpenGL lo que facilitará la introducción de juegos, algo muy importante en los dispositivos móviles porque abre un mundo de posibilidades al mundo del ocio. Para combinar correctamente todas estas posibilidades de desarrollo, Canonical está preparando un SDK.


La presentación de Ubuntu Phone OS se podrá ver en el CES 2013 la semana que viene, la misma conferencia en la que el año pasado Canonical mostró Ubuntu TV. Los primeros smartphones no se esperan hasta 2014, y ya se habla del interés de firmas como HP, ASUS o Lenovo.

Hay que reconocer que Canonical ha pensado bastante antes de lanzarse y no ha querido desaprovechar la oportunidad que le brinda el lanzamiento de Windows 8 que es un nuevo competidor. Canonical ya contaba con Ubuntu for Android, un modo de disponer de un PC dentro de un móvil: ¡se le dan bien las nuevas ideas!
Veremos a partir de ahora cómo se resuelven las alianzas entre compañías para poblar nuestros teléfonos móviles con diferentes sistemas, aplicaciones y servicios. Pienso que el Cid Campeador podría aportar su estrategia en estas nuevas ciberbatallas. A algunos de estos actores habremos de preguntar dentro de unos meses si participaron o consintieron en la muerte de sus hermanos. 

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domingo, 23 de diciembre de 2012

Fin del mundo tecnológico y comienzo de otro

Las primeras páginas de La Divina Comedia, el poema épico más grande la literatura italiana escrito en el siglo XIV, relata el descenso al infierno de Dante Alighieri, el autor de la obra, quien acompañado por su maestro, el poeta Virgilio (quince siglos anterior a Dante), describe los nueve círculos en los que son sometidos a castigos los condenados según la gravedad de los pecados cometidos en su existencia terrena.
Dante, por Domenico di Michelino
en la catedral de Florencia.
Seguidamente, Dante y Virgilio atraviesan el Purgatorio, en donde el poeta se despide de un pagano al que no le está permitido el acceso al Paraíso.
Dante imagina el Purgatorio como una montaña de cumbre plana, cuyas laderas son escalonadas. En cada escalón se redime un pecado. Quienes se encuentran allí redimiendo sus culpas están contentos porque poseen esperanza de alcanzar el Edén.
Cerca de la cumbre se puede encontrar la fuente Eunoe que posee una curiosa propiedad: quienes beben sus aguas olvidan todas sus malas acciones, permaneciendo exclusivamente en el recuerdo solo las buenas.
El Paraíso es concebido como una gran rosa en cuyos pétalos residen los que purgaron sus culpas y en cuyo centro se encuentra la Divinidad.
Dante va situando a distintos personajes históricos en cada uno de esos lugares, según le caigan mejor o peor.
Hace pocos días, contemplábamos el anuncio del inminente fin del mundo. De este mundo. Pero, ¿qué es el mundo? ¿la redondez del globo terráqueo? ¿el sistema solar? ¿el universo material? ¿el universo material y las leyes de la Física?
El mundo muere y renace cada día. Y en tecnología, puede que con mayor frecuencia. Por eso, es una tendencia humana lógica el plantear cuáles pueden ser las cambios -y las oportunidades que estos generan- que se pueden producir con el transcurrir de los ciclos temporales, porque donde se cierra una puerta casi seguro que se abre una ventana.

Según Javier Muñiz publica en el blog Pensamiento Imaginativo de Manuel Gross en un artículo titulado "Las 13 tendencias tecnológicas 2012-2013 que arrasarán en Internet", estas serían las siguientes:
  1. Cupones descuento y compras en grupo geolocalizadas.
  2. Redes sociales basadas en geolocalización pasiva o ambiental.
  3. Música geolocalizada.
  4. Juegos móviles asíncronos.
  5. Usuarios artistas, creadores de contenido.
  6. Marcas de agua sobre audio: códigos QR sonoros.
  7. Reconocimiento facial y de moviemtos: bioinformática e informática gestual.
  8. Telepresencia social.
  9. Interacción web en tiempo real: la web 3.0.
  10. Internet en las cosas y sistemas operativos para ciudades.
  11. Salud, bienestar e investigación móvil.
  12. Descarga e impresión de objetos reales.
  13. Juegos en la nube y terminales de baja inteligencia.
No sé si Javier acertará o no, pero se hace evidente la marcada tendencia a integrar la tecnología en todos los ámbitos de nuestra existencia. Parece como que la tecnología es transversal a todos los estadios de la existencia de ultratumba que describe Dante en La Divina Comedia.

En cuanto a las predicciones relacionadas con la seguridad, Lorenzo Martínez en Security By Default, comenta las siguientes tendencias sobre seguridad en los sistemas y las redes, recogidas de diversas fuentes como Fortinet, Imperva, Kaspersky y Symantec:
  1. Expansión de ataques APT (Advanced Persisten Threats), que suponen amenazas multivectoriales contra corporaciones.
  2. Aumento de amenazas en dispositivos móviles, incluso en aplicaciones descargadas de repositorios oficiales.
  3. Amenazas en servicios ofrecidos desde la nube.
  4. Malware multiplataforma.
Pero, yo propongo una reflexión al lector: ¿en qué escalón del universo de Dante habría que alojar a la tecnología actual? Seguro que diversos lectores propondrán diversas soluciones. Entonces, es que quizá la conclusión es que la tecnología no es un fin en sí mismo,sino que su buen hacer depende -como habitualmente- del uso que se le de. Y no solo del uso, también del grado de libertad de maniobra que nos permita, por eso hay que evaluar si entramos en un estado de ansiedad si en un fin de semana no podemos estar conectados a las redes sociales.

Donde muere un mundo, nace otro; por eso aún tenemos esperanza como las almas de los círculos del Purgatorio en el universo de Dante. 

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Alfredo Abad Domingo.
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sábado, 22 de diciembre de 2012

¿Competencia o traición?

Hace algún tiempo leía la opinión de Nicolás Maquiavelo sobre la traición. Afirmaba que el traidor es el único tipo de hombre que no admite justificación: "los celos, la avidez, la crueldad, la envidia, el despotismo son, en ocasiones, explicables y hasta pueden ser perdonados de acuerdo a las circunstancias". Los traidores, en cambio, sostenía el autor de El Príncipe, son los únicos seres que merecen siempre las torturas del infierno, sin nada que pueda excusarlos.
Interpretaba Maquiavelo, el diplomático, funcionario público, filósofo político y escritor del renacimiento italiano, que la verdad es que la traición es un impulso complejo, donde se mezclan los más abyectos sentimientos con las pasiones más encendidas. Frecuentemente, la traición se nutre de la envidia y esta de la vanidad, para finalizar la cadena en la soberbia.

La traición más famosa es la de Judas a Jesús de Nazareth inmediatamente antes de la crucifixión. Pero, ¿pensamos que esa traición fue cosa de una locura puntual? ¿no será más bien que llevaba gestándose durante algún tiempo atrás y se materializó en un lugar y tiempo concretos de la historia de Judas?

Comenta en su blog Ángel Jiménez de Luis, periodista colaborador de El Mundo que a partir del próximo 30 de enero de 2013 Google dejará de soportar Exchange ActiveSync en sus servicios de calendarios y correos. De confirmarse la noticia, aparentemente intrascendente, habrá millones de usuarios de dispositivos con software de Microsoft que tendrán que decidir entre cambiar de sistema (dispositivo incluido) o abandonar la plataforma Google y derivar hacia la plataforma de Microsoft en la nube.
En la guerra Microsoft-Google esto no supone un arañazo más: es una auténtica y barriobajera reyerta a cuchillo y daga.

Hasta ahora -sigue comentando Ángel Luis- el soporte de Exchange era una forma útil para los usuarios de iOS (Apple) y Windows Phone (Microsoft) de obtener correo push en sus dispositivos móviles nada más que un mensaje llegara al servidor que aloja el buzón. Sin la plataforma Exchange, lo usuarios tendrán que tomar la iniciativa e interrogar al servidor periodicamente por si hubiera llegado un nuevo mensaje: la iniciativa de búsqueda se desplaza desde el servidor hasta el cliente, lo que va a incrementar significativamente el tráfico generado por los cllientes (y, probablemente, su factura telefónica si no se dispone de una tarifa plana o se tiene alguna ciertamente restringida).

Parece ser que en iOS el correo push no será un gran problema, ya que Google dispondrá de GMail una nueva app para iOS, disponible en iTunes, que gestionará este tipo de correo. Sin embargo, no ocurrirá lo mismo con Windows Phone.
Una sencilla decisión de Google desvía el peso hacia uno u otro lado en función de sus intereses comerciales, por otra parte totalmente lícitos. El problema lo tendrán, además de Microsoft, que tendrá que agudizar su ingenio, los usuarios de los servicios, siempre desprotegidos de las cuchilladas de los grandes que verán pasar el filo cerca de sus bigotes. En la sangre derramada por las grandes empresas, los consumidores de sus servicios -sus clientes- se ahogan.

Solo son treinta monedas, pensaría Judas. Parece que ni siquiera el factor económico le importaba demasiado, de hecho, al final no acepta el precio pactado de su traición: el motivo de su felonía debía proceder de algo más profundo, se trataba de una malicia sutil, conducida por ese diablo que "entró en él" durante la última cena.
Esto me lleva a pensar que cuando estos grandes toman decisiones, frecuentemente hay motivos subterráneos que "les entran" y que exceden de los simples -aunque intensos- intereses económicos. Si no, ¿por qué iban a salir tan perjudicados los usuarios?

La venganza -dicen- se sirve fría, pero la vanidad preña en el vanidoso el castigo de la propia acción vanidosa, puesto que todos menos quien se envanece se hacen rápidamente conscientes de las sinrazones de su jactancia.
Termina su artículo Ángel Luis con un comentario que me parece acertadísimo y que copio aquí sin mover una coma:
"El peso de Google es tan grande en el mundo de los servicios que este tira y afloja se convierte en un duelo interesante. Si Google "raciona" sus servicios en Windows Phone, podría restarle fuerza como contrincante de Android pero se arriesga a perder usuarios si estos consideran que es preferible usar otro servicio de calendario y prescindir del correo push a cambio de usar el sistema operativo de Microsoft."
Si Maquiavelo levantara la cabeza se asombraría de lo aplicado de sus discípulos. Claro que este modo de proceder no es ni mucho menos moderno y, si no, basta fijarse en el lamentable episodio de Caín y Abel. 

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Alfredo Abad Domingo.
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jueves, 20 de diciembre de 2012

El primer y último "bug" informático

Cuenta Wikipedia que el IBM Automatic Sequence Controlled Calculator (ASCC), más conocido como Harvard Mark I o Mark I, fue el primer ordenador electromecánico, construido en la Universidad de Harvard por Howard H. Aiken en 1944, con la subvención de IBM. Tenía 760.000 relés y 800 kilómetros de cable y se basaba en la máquina analítica de Charles Babbage.
Esta pieza de museo medía más de 15 metros de largo por casi 2,5 de alto y 60 centímetros de ancho. El "dispositivo" pesaba aproximadamente 5 toneladas.

La primera programadora que utilizó Mark I y que propició la aplicación de los programas compiladores en el desarrollo de los lenguajes de programación fue Grace Murray Hopper, científica especializada en Matemáticas y Física, militar (contralmirante) y pionera en el mundo de la Informática, sobre todo porque Grace nació en 1906.

Mrs. Hopper ideó la utilización de un lenguaje de órdenes semejante al natural, expresadas en lengua inglesa, para programar los ordenadores de la época como aplicativos para los negocios: había puesto las bases para la creación del lenguaje COBOL.

El primer "bug" o error informático del que se tiene constancia data de 1945. En el centro de cálculo de la Universidad de Harvard, tratando de averiguar cuál podría ser la causa de un fallo en otro supercomputador de la época, el Mark II, Grace descubrió que se debía a una polilla que había quedado presa entre los contactos de uno de sus relés. En su cuaderno de incidencias, Grace anotó  "First actual case of bug being found" ("Primer caso real de bicho que se ha hallado"). De ahí el nombre de "bug" que reciben los fallos informáticos, término que no suele traducirse a otros idiomas por considerarse una palabra técnica. Nuestro personaje no se conformó con bautizar el concepto, además fijó en una página del cuaderno de registro al inoportuno lepidóptero.

Este es el primer bug, ¿y el último, cuál es el último?

Hace pocos días leía en la revista PYMES, una entrevista a Xavier Ribas, abogado especializado en nuevas tecnologías, socio de Ribas y Asociados que el articulista titulaba "Los empleados roban cada vez más datos de sus empresas".
Uno de los puntos en los que incide Ribas es que todavía existe una falta de sensibilización hacia todo lo que significa seguridad en el entorno laboral. Las normas de seguridad se ven más como un obstáculo que como una ayuda en la continuidad del negocio.

Frecuentemente -aunque no siempre- los empleados no violan la seguridad conscientemente, sino por falta de formación o de conocimiento de las normas de seguridad de las instalaciones corporativas. Otras veces, los niveles directivos o técnicos no tienen suficiente fuerza como para hacerse valer o tienen miedo a disminuir el rendimiento productivo.
Afirma Ribas que la jurisprudencia permite registrar los ordenadores de los trabajadores y realizar búsquedas del rastro que dejan las informaciones que reciben o envían. Y aquí, viene el problema: ¿qué pasa cuando los equipos y servicios de comunicación que utilizan en el ámbito laboral no son propiedad corporativa, sino que son propiedad del trabajador? Porque esto es lo que está ocurriendo actualmente en muchas empresas: los trabajadores manejan información empresarial a través de sus móviles, tabletas o portátiles. ¿Quién puede controlar entonces la comisión de delitos, las fugas de información o los espionajes entre empresas? Los administradores de sistemas pueden actuar en los equipos de los que son responsables, pero no en los que no son propiedad corporativa.

 Las comunicaciones móviles tampoco se puede controlar puesto que la movilidad hace que estas transmisiones se hagan directamente sobre redes públicas de datos que exceden la capacidad de control de los sistemas BYOD (Bring Your Own Device). ¿Quién puede controlar que el gestor de ventas de una empresa se lleve o no la base de datos de clientes en sus correrías comerciales a la caza de potenciales clientes?
Por tanto, mucho cuidado: la proliferación de la movilidad informática es muy cómoda y puede llevar a productividades elevadas, pero abre nuevos problemas que aún están por resolver.

¡Vaya, esto sí es un bug de muchos más pares de alas que el infeliz insecto de Grace M. Hopper!

Actualmente la polilla de la anécdota, junto con la hoja de anotaciones, está expuesta en el museo Naval Surface Warfare Center Computer de Dahlgren, en Virginia, USA. 

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Alfredo Abad Domingo.
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martes, 18 de diciembre de 2012

El síndrome de Diógenes digital del Big Data

En cierta ocasión, el filósofo griego Diógenes se encontró inesperadamente con Alejandro Magno, quien empezó la conversación así: -Yo soy Alejandro Magno. El filósofo contestó: -Yo, Diógenes el cínico. Alejandro entonces le preguntó de qué modo podía servirle. El filósofo replicó: -Puedes apartarte para no quitarme la luz del sol. Alejandro quedó tan impresionado con el dominio de sí mismo del filósofo que se marchó diciendo: "si yo no fuera Alejandro, querría ser Diógenes".

Diógenes de Sinope vivió en el siglo IV a. C. Fue un filósofo griego perteneciente a la escuela cínica. Ahora diríamos de la escuela perruna, porque el término cínico viene de KYON (perro, en griego), denominación originada por el modo frugal del modelo de vida de los filósofos cínicos. Es decir, Diógenes propugnaba lo que hoy llamaríamos una "vida de perros". El uso moderno del término cinismo lleva a la desconfianza en la sinceridad o bondad humana, así como una tendencia a expresar esta actitud mediante la burla y el sarcasmo.

Teofrasto retrata a un cínico de la siguiente manera:
“Es un hombre que maldice y tiene una reputación deplorable. Es sucio, bebe y nunca está en ayunas. Cuando puede hacerlo, estafa y golpea a quienes descubren el engaño antes de que puedan denunciarlo. Ninguna actividad le repugna: será patrón de una taberna y, si es necesario, encargado de un burdel, pregonero e incluso, si se quiere, recaudador de impuestos. Ladrón, habituado a las comisarías y a los guardias civiles, a menudo se lo encuentran locuaz, en la plaza pública, a menos que se convierta en abogado de todas las causas, aunque sean las más indefendibles. Prestamista con fianza, tiene además la soberbia de un famoso y no cuesta mucho imaginarlo. Para completar el cuadro, no olvidemos que el cínico deja, sin sentir vergüenza, que su madre se muera de hambre… ”

Recientemente, el estudio Digital Universe, elaborado por IDC y patrocinado por EMC, revela que a pesar del crecimiento incontrolado que experimenta la información almacenada en los dispositivos digitales, solo el 0,5% de ella es realmente analizada, es decir, el 99,5% de esa información se almacena para nada.
¿De cuántos datos hablamos? Actualmente (2012) se estima que el universo digital está compuesto de 2,8 zettabytes. La tendencia predice que en 2020 llegaremos a 40 zettabytes.
¿Cuánto es un zettabye? Exactamente mil millones de terabytes. Para aproximar aún más la idea, un terabyte se puede almacenar en 250 DVD aproximadamente. O sea, que para almacenar nuestro universo digital necesitaríamos 250 mil millones de DVD. Puesto que cada DVD tiene un grosos de 1,2 mm, la torre de DVD que necesitaríamos para almacenar el universo digital en DVD actualmente alcanzaría una altura aproximada de 300 kilómetros, o sea, alcanzaríamos llegar a la mitad de la Ionosfera, esa región atmosférica ionizada por el bombardeo de la radiación solar y que hace que algunas comunicaciones terrestres de radiofrecuencia se puedan llevar a cabo en un mundo esférico en el que emisor y receptor no tienen visibilidad directa en línea recta.

Este es el campo de trabajo de esa nueva tendencia a tratar grandes volúmenes de datos que es el Big Data, por lo que parece claro que es una nueva vía de negocio y por ello, los expertos no dejan de hablar de ello, junto con cloud computing.

El síndrome de Diógenes es un trastorno del comportamiento caracterizado por un total aislamiento social voluntario, que se traduce en una reclusión en el propio hogar y un abandono de la higiene. Las personas que lo sufren pueden llegar a acumular grandes cantidades de basura y desperdicios en sus domicilios, viviendo en condiciones que rozan la pobreza extrema (pese a que en algunos casos se puede llegar a tratar de personas con un alto nivel adquisitivo). Esta conducta fue bautizada con este nombre en referencia a nuestro Diógenes de Sínope, que preconizaba un modo de vida austero -de perros- con renuncia a todo tipo de comodidades.

Modernamente se habla del "síndrome de Diógenes digital" para referirse a un “defecto psicológico” que afecta a la voluntad de las personas, obligándoles a guardar cualquier contenido de música, vídeo y multimedia en general, que se encuentra en Internet.
La mayoría de esta información se guarda “por si acaso”, “para leerlo luego”, “por si un día me aburro”, etc.; y se van acumulando hasta que llega un momento en el que la capacidad del disco duro del ordenador no es suficiente y surge la necesidad de recurrir a dispositivos de almacenamiento externos.

Algunas recomendaciones sobre cómo afrontarlo y que copio aquí sugieren lo siguiente:
  1. En primer lugar, hay que ser conscientes de que los contenidos que guardamos ocupan un espacio, aunque no sea físico y que, por eso, es necesario hacer limpieza con frecuencia.
  2. En segundo lugar, se debe ser realista y seleccionar. No se puede saber de todo, por lo que hay que tener claro cuáles son nuestras áreas de interés y centrarnos en ellas.
  3. Herramientas de almacenamiento como Delicious nos pueden ayudar a tener ordenados todos esos enlaces interesantes que encontramos diariamente. Además, su sistema de etiquetas nos permite recuperarlos fácilmente si alguna vez necesitamos consultarlos. Con el resto de contenidos se pueden usar servicios de infraestructura en la nube como Dropbox, Skydrive de Microsoft o Google Drive. No obstante, no se trata de transpasar la información de un soporte a otro, se trata de seleccionar qué guardar y qué no.
  4. Lo más importante es evitar que el excesivo bombardeo de información que nos rodea diariamente nos agobie y nos supere. En muchas ocasiones, las personas sufren estrés simplemente por querer abarcar más de lo que son capaces.
En aquella ocasión, Diógenes iba gritando por las inmediaciones del areópago: -¿No hay hombres en Atenas? A sus gritos acudieron unos cuantos que se tenían por hombres. El cínico filósofo, blandiendo su bastón, los ahuyentó diciendo: -¡He dicho hombres, no desperdicios!

En resumen: hay que tomárselo con calma y perder el miedo a borrar contenidos. Antes de hacer clic en “GUARDAR”, piensa si realmente es necesario. Y, con discreción, hazte amigo de la tecla "DELETE".  

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Alfredo Abad Domingo.
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