viernes, 19 de julio de 2013

Movilidad (y X): incidencia en las empresas

Incidencia de las tecnologías móviles en la actividad empresarial

Continuamos con el último post de esta serie de 10 sobre movilidad subtitulados "La sustantivación técnica del adjetivo",  que pretende estudiar el estado de las tecnologías móviles actuales y que invita a la reflexión sobre el impacto que tiene la aplicación de la movilidad TIC sobre la sociedad y el quehacer cotidiano. El subtítulo es, cuando menos, intrigante; pero espero que conforme avance el desarrollo de estos artículos, el lector avispado se irá persuadiendo del significado profundo que subyace de él.
El índice que desarrollaremos será el siguiente:
  1. Introducción: las tres tendencias tecnológicas actuales.
  2. Los servicios basados en la nube.
  3. La convergencia de las comunicaciones.
  4. El fenómeno BYOD y la consumerización.
  5. Los nuevos dispositivos móviles.
  6. Las nuevas necesidades de los usuarios con movilidad.
  7. El nuevo "socialismo digital": un cambio en el paradigma social.
  8. Movilidad y aprendizaje.
  9. El utilitarismo de la compulsión postmodernista.
  10. Incidencia de estos cambios en las empresas (este post).

(Post 10/10 de la serie Movilidad TIC: la sustantivación técnica del adjetivo).

En el sector editorial, por ejemplo, los cambios son sustanciales y se centran sobre todo en la producción de contenidos pero se alejan del papel, lo que quiere decir que no es una ventaja transversal ni mucho menos: ¿qué van a hacer las empresas gráficas, desplazarse hacia el negocio de gestión de contenidos propios de las grandes editoriales?

Según la prensa especializada, para la mayoría de las empresas la duda es si dotar a sus empleados de tabletas o de portátiles. En poco tiempo esta duda será razonable, pero ahora mismo no. La tableta parece más apropiada para tareas de supervisión, pero es insuficiente en las tareas de creación profesional. En muchos casos la implantación de tabletas es una cuestión de imagen más que productividad.

Es verdad que a las tabletas actuales se les pueden acoplar accesorios que les asemejen más a los portátiles, pero entonces pierden todas sus características específicas y conseguimos convertirla en un portátil de muy baja gama. Tiene sentido trabajar con tabletas en un medio de transporte, en un aeropuerto, etc., pero es más productivo un portátil en la sede de una oficina o en el teletrabajo. Se dice que la tableta es un dispositivo de sofá, pero no de mesa de escritorio. Insisto en que esta es una opinión derivada del contexto histórico de aquí y ahora; pero en Informática todo puede cambiar en pocos meses.

Por otra parte, como ya hemos visto antes, las aplicaciones no son las mismas en una tableta que en un laptop. Si vamos a utilizar el dispositivo móvil desde nuestro lugar habitual de trabajo para hacer una conexión remota y utilizar una aplicación empresarial que se ejecuta en un servidor a golpe de ratón y teclado,
¿Qué sentido tiene el dispositivo móvil una vez realizada la conexión si solo utilizamos de él precisamente eso, su capacidad de conexión?
Lo inteligente es buscar una solución intermedia entre las tabletas y los portátiles, en la línea de los ultrabooks, todavía muy caros, o las tabletas profesionales de alta gama y aquí es donde Surface, la tableta profesional de Microsoft tiene abiertas sus posibilidades en el mundo empresarial de la movilidad.


Como estas soluciones están aún recién nacidas, habrá que esperar unos meses para evaluar cómo se van decantando tanto el mercado como los desarrolladores. Estamos en una situación tecnológica en donde, si se puede, merece la pena esperar, salvo en el entorno del consumo de ocio y entretenimiento en donde este camino ya ha sido recorrido por las videoconsolas.

La crisis empuja a las empresas a la novedad y el ritmo de vida actual relaciona la novedad con el éxito, por eso hablamos tanto de innovación, pero la relación de la felicidad con el éxito no es algo nuevo en la Historia: lejos de todo matiz peyorativo, podríamos decir que es una raíz heredada de la cultura calvinista.

Si nos fijamos en las aplicaciones, el sudor se enfría. La Figura 6 presenta una estadística de descargas de aplicaciones para iOS y Android en 2012 . Parece que el interés de los usuarios en las Apps no está precisamente en la productividad y sí en el entretenimiento.

Por eso, volvemos a la duda: ¿deben las empresas permitir el uso indiscriminado de BYOD en el entorno laboral? Es evidente que la respuesta se aleja de un sí o un no tácticos, la solución adecuada exige una reflexiva estrategia.
Figura 6. Estadística de descarga de Apps en entornos iOS y Android en 2012 (Fuente The App Data, febrero 2012).

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Alfredo Abad Domingo.
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Artículo "Tecnologías para la movilidad. La sustantivación técnica del adjetivo". Escrito originalmente y publicado en Escenario 2012. Instituto Tecnológico y Gráfico Tajamar. ISBN: 978-84-88543-12-7. Copyright 2012 by Alfredo Abad. Se otorga licencia de reproducción citando al autor y revista de publicación original.

sábado, 13 de julio de 2013

"People Tagging" (3 de 3): diagnóstico y terapia

Detección y terapia del "people tagging"

En el primer post (1/3) habíamos señalado el significado del "people tagging", lo que significaba etiquetar a las personas y cuál podría ser la función del coach para conseguir liberar al coachee de una emoción limitante.
En el segundo post (2/3) de esta serie nos preguntamos ¿qué beneficios se obtienen practicando el tagging? Y, ¿a quién perjudica esta maquiavélica actividad?
En este tercer y último post nos centraremos en la detección y terapia del tagging.

Y tú, ¿practicas el people tagging?

Probablemente, sí. ¿Lo haces conscientemente? Probablemente, no. ¿Es posible mejorar esta habilidad de relación con los demás? Absolutamente: basta con rectificar algunos de tus hábitos, pero antes hay que detectarlos.
Comencemos por el diagnóstico para continuar con una sencilla terapia. Puedes hacer el sencillo experimento que te propongo examinando la relación con algunas personas de tu alrededor, una a una.
  1. Una vez elegida una de ellas, escribe en un papel su nombre y haz tres columnas tituladas: "lo que pasa", "lo que pasaría" y "anotaciones".
  2. A continuación, escribe en la primera columna "lo que pasa" la lista de las cosas que no le permites a esa persona en su relación contigo. Por ejemplo, no le permito que me dirija la palabra, o no consentiría en comer con ella, o nunca haría un viaje en común, o nunca le prestaría dinero, etc.
  3. Ahora escribe en la columna de anotaciones las razones por las que has escrito lo que registraste en la primera columna: no quiero que me dirija la palabra porque es mentirosa, no comería con ella porque es avarienta y nunca paga la cuenta, no haría un viaje con ella porque es chabacana, nunca le prestaría dinero porque dilapida sus bienes, etc.
  4. Ahora, lector, entorna los ojos e imagina el mundo de relaciones que te rodean sin esas etiquetas, para escribir -despacio y con sinceridad- en la segunda columna lo que le consentirías a esas personas si no hubieras tenido esos encuentros negativos con ellas o no te hubieran llegado esas informaciones menos positivas sobre ellas.
  5. Seguidamente, analiza las diferencias entre la primera y segunda columna: ¿encuentras diferencias entre lo escrito en esas dos primeras columnas? ¿Sí? Acabas de detectar un comportamiento tuyo condicionado a la percepción que tienes de una persona. La tercera columna te indica el "tag" con que tienes etiquetada a esa persona.
  6. Ahora haz eso mismo con varias personas. Obtendrás un folio por cada una de ellas. Pon en común todos los folios y observa si hay algún tag (tercera columna) que aparece ligado a varias personas. Seguro que, si has aplicado bien el método de este procedimiento, encuentras varios. Ya has encontrado una etiqueta que aplicas a varias personas.
  7. Por último reflexiona sobre la etiqueta y las personas a las que se la aplicas ¿a que notas que tienes un comportamiento común con todas ellas? ¿a que no te importa tanto quién sea cuanto a qué grupo o etiqueta pertenecen?
Con este diagnóstico ya estás preparado para prepararte una vacuna. Cuando conozcas nuevas personas, ve prevenido de que es muy probable que en un primer encuentro etiquetes a esas personas con una de esas etiquetas de tu tercera columna.

Desde el punto de vista emocional, el hábito a desarrollar es el de suspender siempre el juicio, salvo que profesionalmente tengas que hacer una valoración.
Y, en ese caso, valora los hechos y no a las personas.
Serás mucho más feliz y te evitarás muchos disgustos.

Y si eres jefe, ¿entonces, qué?

Si eres jefe, entonces la habilidad de no etiquetar a las personas no es una opción para ti: lo tienes como una exigencia indiscutible. ¿Sabes por qué? Porque tienes poder para realzar y para hundir a las personas que dependen de ti. Si lo haces bien y tratas bien a las personas, tu potestad se convertirá en autoridad, sabiduría reconocida.
Si efectivamente tienes mando sobre otras personas tendrás que saber exigir como corresponde a tu cargo lo que es exigible en tus subordinados.

Por ello, estás especialmente expuesto a colgarles sambenitos a tus empleados y en vez de luchar y ayudarles a mejorar sus cualidades, les conducirás al abandono y se retrotraerán a sus costumbres habituales o, incluso, se radicalizarán en ellas.

Por tanto, etiquetarles significa abandonarles, lo que acrecentará abismalmente la distancia que mantienes con ellos, y ello no es bueno ni para la productividad de la empresa, ni para mejorar las relaciones personales, ni para conseguir que las personas sean felices.

Ten en cuenta que el principal responsable -no con necesidad, pero muy probablemente- de que un subordinado tuyo no sea feliz haciendo su función profesional eres tú, su jefe: bien personalmente, bien por la relación que él percibe que mantiene contigo o bien porque él también te ha etiquetado a ti.

Si él percibe que no puede confiar en ti, es hora de que tengas en cuenta el aforismo popular:
"Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto". 

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Alfredo Abad Domingo.
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domingo, 7 de julio de 2013

Movilidad (IX):el utilitarismo de la compulsión modernista


El utilitarismo de la compulsión postmodernista

Continuamos con este noveno post, esta serie de 10 artículos sobre movilidad subtitulados "La sustantivación técnica del adjetivo", que pretenden estudiar el estado de las tecnologías móviles actuales y que invitan a la reflexión sobre el impacto que tiene la aplicación de la movilidad TIC sobre la sociedad y el quehacer cotidiano. El subtítulo es, cuando menos, intrigante; pero espero que conforme avance el desarrollo de estos artículos, el lector avispado se irá persuadiendo del significado profundo que subyace de él.
El índice que desarrollaremos será el siguiente:
  1. Introducción: las tres tendencias tecnológicas actuales.
  2. Los servicios basados en la nube.
  3. La convergencia de las comunicaciones.
  4. El fenómeno BYOD y la consumerización.
  5. Los nuevos dispositivos móviles.
  6. Las nuevas necesidades de los usuarios con movilidad.
  7. El nuevo "socialismo digital": un cambio en el paradigma social.
  8. Movilidad y aprendizaje.
  9. El utilitarismo de la compulsión postmodernista (este post).
  10. Incidencia de estos cambios en las empresas.

(Post 9/10 de la serie Movilidad TIC: la sustantivación técnica del adjetivo).


La mayor parte de la formación online sigue pedagogías constructivistas o conectivistas en las que el conocimiento se construye en las interacciones entre los estudiantes cuando se enfrentan a unos contenidos. La Web 2.0 y los procesos de movilidad fomentan este tipo de interacción educativa, que se puede extender al quehacer profesional.

A priori, esta metodología tiene mucho interés, pero desde el punto de vista humano no es ni mucho menos aséptica. Exige una reflexión seria para aprovechar lo que tiene de bueno sin dejarse llevar por modernismos (esnobismos, podríamos decir) que puedan hacer ineficaz la labor educativa o profesional por un fallo en la concepción epistemológica de estos quehaceres.

Desde el “cogito ergo sum” (pienso, luego existo) de Descartes  la verdad se desplazó de las cosas al pensamiento: la verdad no reside en las cosas que nos rodean sino que la realidad es pensada. Simplificando extraordinariamente, la realidad es inmanente al sujeto que la piensa. Esta tendencia filosófica sirve de base para el racionalismo de Kant y posteriormente para el idealismo de Hegel, amén de muchos otros movimientos filosóficos derivados y de la mayor parte de los totalitarismos.

Pero hay otra corriente filosófica menos divulgada, pero que a nosotros nos interesa más por la relevancia que actualmente tienen sus consecuencias. A principios del siglo XVIII, el filósofo italiano Giambattista Vico  desplaza la verdad, no ya sobre lo que las cosas son como decían los escolásticos, ni siquiera sobre el pensamiento racionalista, sino que identifica lo verdadero con lo que nosotros mismos hacemos. Sólo puede ser verdadero aquello que realizamos, el factum, según su famoso aforismo “Verum et factum reciprocantur seu convertuntur” (lo verdadero y lo hecho es convertible, es decir, coinciden).
Haciendo un paralelismo entre Descartes y Vico, de algún modo podríamos afirmar que hemos pasado del “cogito ergo sum” (pienso, luego existo) de Descartes al “facio ergo sum” (hago, luego existo) de Vico.

Hay una radical conversión del hombre hacia su propia obra como a lo único que puede conocer . Esto puede parecer poco relevante, pero tiene unas consecuencias de vital importancia porque desplaza el permanecer-comprender de una verdad inmutable que es aprehendida por el sujeto a un saber-hacer en donde no importa demasiado qué es exactamente lo que conozco sino la acción misma de conocer.

Para Vico solo son posibles dos ciencias: la Matemática como objeto “producido” por la razón del hombre y la Historia como relato de los “actos” humanos, lo que influirá posteriormente de algún modo en la concepción de la Filosofía de la Historia del marxismo.

Este saber-hacer es el famoso know-how de las técnicas pedagógicas actuales y que tanto se valora en las empresas y en las escuelas de negocios. Hay que reconocer que la filosofía de Vico hunde sus raíces en un profundo escepticismo, que fructifica en el relativismo dominante en la cultura postmodernista actual.

Resumiendo, desde este punto de vista al relativismo no solo se puede llegar por la vía de inmanencia del pensamiento, sino por la idolatría del know-how más propio de una mentalidad utilitarista. Los hábitos operativos que se generan inconscientemente son impresionantes: el 70% de los usuarios de tabletas solo son capaces de esperar dos segundos para que se abra una página web y en caso contrario abandonan.



Tecnología disruptiva y constructiva

¿Qué tiene que ver todo esto con el tema que nos ocupa en este artículo? Mucho más de lo que parece a priori. Ya hemos visto cómo las tecnologías de movilidad promueven entornos de producción y aprendizaje basados en la relación (algo que se establece, que se hace) en donde...
 ...importan menos las personas que la relación en sí misma (parte del constructivismo y la totalidad del conectivismo) y en donde no importan tanto las informaciones cuanto la forma en que se consumen o la tendencia a autofabricarse los propios contenidos, porque solo lo que yo construyo es verdaderamente fiable. Es una consecuencia más de que disponer de mucha información (todo Internet) produce una gran desinformación, es decir, corremos el riesgo de caer en lo que actualmente se llama infoxicación.
Esto redunda en la idea de que en e-learning o en flipped-classroom, la figura del profesor no solo no se desvanece sino que cobra nuevo bríos salvo que solo interese el know-how, en cuyo caso la formación se ha degradado a la adquisición de un conjunto de destrezas, que no de hábitos intelectuales ni del desarrollo del espíritu crítico: el profesor pierde su característica de localidad geográfica con respecto del alumno, pero a cambio adquiere muchas otras facetas que el docente tradicional ni siquiera sospechó.
Por eso, estas técnicas didácticas contribuyen a una nueva socialización digital que exige tanto arrojo como prudencia para que las revoluciones disruptivas no sustituyan a las evoluciones constructivas.
Ahora estamos en disposición de comprender con profundidad el deslumbrante efecto de novedad de las redes sociales y los nuevos síndromes digitales que los gabinetes psicológicos y psiquiátricos han empezado a diagnosticar. ¿Son peligrosas las redes sociales e inútiles las nuevas metodologías didácticas? No necesariamente. ¿Son inocuas? Tampoco. No hay que pedir a Wikipedia más de lo que puede dar.

En el siguiente post (último de la serie): Incidencia de estos cambios en las empresas.

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Alfredo Abad Domingo.
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Artículo "Tecnologías para la movilidad. La sustantivación técnica del adjetivo". Escrito originalmente y publicado en Escenario 2012. Instituto Tecnológico y Gráfico Tajamar. ISBN: 978-84-88543-12-7. Copyright 2012 by Alfredo Abad. Se otorga licencia de reproducción citando al autor y revista de publicación original.