lunes, 28 de enero de 2013

Sueña con ser feliz y, además, consíguelo


¿Sabes ser feliz? ¿Te conformas con lo que tienes o peleas por mejorar cada día? ¿Sabes que la felicidad está en las pequeñas cosas de cada día, que está más en las relaciones que tienes que en las cosas que posees?
Sufrir la carencia de necesidades básicas puede producir infelicidad, pero con las necesidades cubiertas nadie te puede garantizar esa felicidad, o sea, ser feliz implica mucho más.

Dicen algunos estudios estadísticos que a partir de una renta básica anual de 8000€, no necesariamente se es más feliz mediante la mejora del nivel económico. Claro, que si tus ingresos están por debajo tampoco obtienes la garantía de la felicidad.

Por tanto, algo tan simple aunque no tan sencillo como "ser feliz" requiere un aprendizaje.

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Alfredo Abad Domingo.
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jueves, 24 de enero de 2013

¡Cuánto lastra una afirmación categórica! Chesterton, Edison y el eLearning

No hace mucho me topaba con un escrito de Chesterton en que relataba una historia que me impactó y que viene recogida en el tercer volumen de sus "Charlas", colecciones de artículos de variada temática. El mismo escritor duda de si el relato es verídico o no, pero no por ello deja de ser muy didáctico para el tema que nos ocupa.

Comenta -Chesterton- que T. A. Edison, el afamado "hombre de la electricidad", en una entrevista que le hicieron titulada "¿Vivimos otra vez?" hacía afirmaciones tan curiosas como las que relataré más abajo. Es cierto -afirma Chesterton- que un "electricista" no necesariamente tiene que tener un reputado prestigio sobre la inmortalidad del alma, pero... la ignorancia, cuando menos, es atrevida. Y, las afirmaciones, hechas con rotundidad, pueden perturbar la conciencia pusilánime.

El entrevistador le pregunta a Edison si cree que vivimos otra vez después de la muerte. Edison contesta:
«Mi inteligencia es incapaz de concebir el alma. Puedo estar en un error, y puede ser que el hombre tenga alma, pero yo, sencillamente, no lo creo. En qué consiste el alma está más allá de lo que yo puedo entender.»  
Unas líneas más adelante, sigue afirmando:
"Creo que la forma de energía que llamamos vida vino a la tierra de algún otro planeta, o de alguna parte de los grandes espacios, fuera de nuestro alcance."
Para un agnóstico, como Edison, parecen respuestas coherentes, lo que con independencia de si coincidimos o no con su opinión personal, es de agradecer.
Dejémoslo estar. Luego volveremos sobre Edison.

Ayer leía en OpenCollege un artículo titulado "30 Myths About eLearning That Need To Die In 2013"
 (Los 30 mayores mitos sobre el aprendizaje online que deben morir en 2013), que me recordaba lo que Chesterton relataba sobre Edison.

Enumero telegráficamente cuáles son estos mitos según Julie DeNeen, la autora del artículo:
  1. La tecnología no es fiable.
  2. Los estudiantes no llegan a crear interacción con el grupo.
  3. Deja a los docentes en situación de riesgo.
  4. La probabilidad de que un estudiante finalice sus estudios es menor si no tiene la supervisión de un profesor.
  5. El plan de estudio no es tan robusto.
  6. No hay manera de medir realmente el aprendizaje.
  7. El aprendizaje a distancia es fundamentalmente pasivo.
  8. Los estudiantes se alejan de su mundo real.
  9. Con un grado o licenciatura a distancia, a un estudiante no se le tomará en serio.
  10. Los estudiantes pueden perderse en actividades extracurriculares.
  11. Será más difícil encontrar un trabajo sin disponer de los contactos de una asociación de antiguos alumnos.
  12. La enseñanza eLearning está despersonalizada.
  13. El profesorado no se toma en serio la educación a distancia.
  14. Se orienta a personas que se hacen perezosas para seguir una ruta de aprendizaje tradicional.
  15. Es más propio de personas que abandonaron la Escuela o que no consiguieron ir a la Universidad.
  16. Las metodologías de aprendizaje a distancia son más restrictivas.
  17. La tecnología es demasiado cara.
  18. Impide que los estudiantes aprendan a comunicarse.
  19. Hay demasiadas oportunidades de distracción en el mundo real que impiden que eLearning sea efectivo.
  20. Los estudiantes necesitan equipos de gama alta.
  21. Los recursos educativos tradicionales no están disponibles para los estudiantes a distancia.
  22. El eLearning es una tendencia que nunca llegará a igualar a la enseñanza tradicional.
  23. Las universidades no se han empleado a fondo con eLearning porque es de categoría inferior.
  24. No proporciona experiencias de la vida real.
  25. La educación a distancia se percibe como un sistema policial.
  26. Tiene demasiados costes ocultos, por lo que no es tan barata como parece.
  27. Significa más tiempo de pantalla, lo que perjudica la salud ocular.
  28. No hay forma de juzgar la calidad de un programa de educación eLearning.
  29. ELearing es aburrido.
  30. Nunca será el camino de la educación.
Aunque en los foros de discusión aparecen opiniones en todas las direcciones posibles, observo que estas afirmaciones -o cualquiera de sus opuestas- apenas quedan justificadas. Fácilmente se hacen declaraciones basadas en lo que uno espera o en lo que uno quisiera que sucediera, pero que no tienen una base en la realidad o suficiente apoyo científico. Por ejemplo, en educación, ¿dónde están los estudios estadísticos que afirmen que un tipo de enseñanza es mejor que otro? Además, ¿lo será en todas las materias? ¿o para todo tipo de actividades?
Invito al lector a reflexionar sobre estos treinta puntos y que los examine a la luz de su propia experiencia personal: las conclusiones a las que llegue serán tan subjetivas como las de cualquier otra persona. Pero, para hacer aseveraciones tan rotundas ¿dónde están los datos que certifiquen las afirmaciones?

Y, ¿por qué me recordaba este artículo la anécdota de Edison? Porque nuestro personaje de hoy negaba el conocimiento de su propia alma para mantener su coherencia agnóstica. Sin embargo, no dudó en afirmar algo tan extraño como que la vida vino de algún otro planeta, a pesar de que tampoco tendría ninguna noticia sobre ello, y más en la época en la que vivió.
No disponía de datos fiables sobre ninguna de las dos cuestiones planteadas, el alma y la vida, pero se decantó de modo diferente en cada una de ellas.
Y, se trataba de Edison, el más grande inventor de Estados Unidos y, quizás, de la historia, con más de mil patentes en su haber. El daño es mayor en cuanto que quien lo afirma tiene más prestigio o más responsabilidades, porque tendrá detrás todo un coro de palmeros que seguirán su afirmación sin comprender lo que afirman, poniendo de relieve lo fundamentalista de su actitud, probablemente inconsciente.

En este caso, a Edison se le fundió la bombilla que él mismo inventara. Por cierto, no creo que Edison siguiera un programa de eLearning:  solo fue tres meses a la escuela porque su madre decidió encargarse de su formación personalmente. Y, no le salió mal.

Si las afirmaciones se hacen con tanta rotundidad, no significa por ello que sean necesariamente falsas, pero siempre provocan ese extraño sentimiento que induce a ponerlas en entredicho. 

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Alfredo Abad Domingo.
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domingo, 20 de enero de 2013

Tabletas y tulipanes: la burbuja de la movilidad TIC

Hasta no hace mucho, para la mayoría de nosotros las burbujas estaban en los refrescos con gas o, como mucho, en el cava del spot publicitario televisivo de final de cada año. Pero había otras burbujas que nos pasaban desapercibidas: las burbujas especulativas. Por no ir más lejos, tomaremos el ejemplo de la burbuja inmobiliaria. Las primeras burbujas se nos antojan inocentes, se componen de un gas inocuo como el dióxido de carbono (CO2), las segundas de ladrillos, euros y dólares.

Esto ha cambiado tanto, que el segundo tipo de burbujas ha eclipsado a las primeras, pero el boom  inmobiliario no ha sido la primera burbuja especulativa de que se tiene memoria. La primera de que se tiene constancia es la que se produjo en Holanda en el siglo XVII con los tulipanes. Sí, sí, estimado lector: los tulipanes.
En occidente, el tulipán se importó en el siglo XVI como planta ornamental procedente de Anatolia, la actual Turquía, en pleno imperio otomano. El tulipán era parte de la cultura en el medio oriente y en parte de China. Nadie podía predecir la relevancia que alcanzó en Europa y, en concreto, en los Países Bajos. En Holanda, que tenía una actividad comercial febril, los bulbos de tulipanes se convirtieron prácticamente en piezas de coleccionista, debido a la gran variedad de tulipanes que había y que los jardineros holandeses estaban creando.

Fruto de esto, el precio de los tulipanes creció exponencialmente llegando a cantidades hiperbólicas: el bulbo de algún tulipán llegó a costar un precio similar al de un inmueble, el equivalente al salario de seis años. Puesto que su precio estaba muy encima de su valor, ya estaban las bases de una burbuja liliácea. Invirtiendo en tulipanes siempre se ganaba dinero fácil y a toda velocidad porque siempre había alguien dispuesto a pagar por ese tulipán algo más de lo que anteriormente costó.
Todo esto funcionó hasta que...

En las TIC, las burbujas no son tan antiguas, pero son más abundantes ¿acaso ya no se recuerda el ocaso de las famosas PUNTO-COM, que tuvieron su máximo apogeo en el año 2000? Lo que ocurre es que el pinchazo de estas burbujas estaba previsto desde su nacimiento.
Efectivamente las sociedades de capital riesgo aportaban gigantescas cantidades de fondos financieros a multitud de empresas nacientes (startups), sabiendo que asumían un gran riesgo, pero con la esperanza de que algunas de ellas -pocas- tuvieran un gran éxito y sus ganancias les proporcionarían los beneficios que buscaban y que les resarcirían de las pérdidas que se producirían necesariamente en la gran mayoría de las inversiones en las empresas que no llegaran a despegar.

Con el desarrollo de Internet, estas empresas experimentaron un crecimiento espectacular. El sector servicios creció por encima de toda previsión. Daba la sensación de que las empresas ya nunca tendrían que producir "productos", ya solo tendrían que gestionar "servicios". Pero no fue verdad. Ahora lo vemos claro cuando en Alemania el sector industrial es lo que ha dado estabilidad al país cuando ha decaído el sector terciario de servicios debido a la crisis financiera que todavía padecemos.

Actualmente, en las TIC, se está produciendo un fenómeno que merece nuestra reflexión. En las empresas, habitualmente se han necesitado equipos de escritorio con una capacidad de cálculo aceptable.
Pero ahora ya no es así. Muchas aplicaciones están en la nube y solo se necesita un escritorio gráfico, sin demasiada potencia (thin clients o clientes ligeros), para poder acceder a la nube que es en donde se ejecutan realmente las aplicaciones: tecnología que se proporciona a través del consumo de uno o varios servicios mediante Cloud Computing, que ya hemos tratado en este blog (¿Qué es Cloud Computing?).

Sin embargo, con la tecnología móvil está ocurriendo justo al contrario. Cada vez necesitamos móviles o tabletas más potentes. Hasta el punto de que algunos de estos dispositivos móviles son más potentes que algunos equipos de escritorio. Y no lo son más porque se necesitarían unas baterías importantes, que no existen o no se podrían transportar fácilmente, impidiendo la movilidad.
Esto está derivando en una nueva "convergencia entre dispositivos móviles y de escritorio". El más claro ejemplo de esto es el recientemente anunciado Ubuntu Phone OS, del que también hemos hecho comentarios en CuriositaTICs (Ubuntu Phone OS y el Cid Campeador).

Por eso, adquirimos una tableta, pero no solo, también necesitamos un teclado externo.Compramos un móvil, pero además unos altavoces para reproducir música desde el dispositivo móvil y que se escuche no solo junto al oído.
¿Qué puede determinar si hemos de hacer un despliegue con equipos de escritorio o equipos móviles? Pues, además del tipo de producción y de la necesidad de movilidad también dependerá de la naturaleza de las aplicaciones que se tengan que ejecutar: de si siguen o no un modelo SaaS  (software como servicio) en la nube  o no. Si las aplicaciones están construidas a medida y son más antiguas, los dispositivos móviles no nos serán de utilidad. Si por el contrario, las aplicaciones están en la nube, la movilidad puede ser una buena elección.

Pero, ¿qué nos estamos encontrando? Que los fabricantes nos tratan de convencer de que necesitamos equipos de escritorio y equipos móviles. Además los dispositivos móviles serán teléfonos, pero no solo, también tabletas o convertibles. También podemos fijarnos en los precios: ¿verdad que hay muchos dispositivos móviles que son más caros que equipos de escritorio?
Huele a burbuja. Consume, consume; que algo queda.

En las burbujas siempre hay un crecimiento inmoderado. Algunos especuladores holandeses del siglo XVII detectaron algunos signos de saturación en el mercado del tulipán y vendieron sus bulbos con grandes ganancias. Cuando el resto de comerciantes se dieron cuenta, la cantidad de bulbos en el mercado era enorme y los compradores ya no estaban dispuestos a pagar los precios que anteriormente habían estado pagando. En poco tiempo, el precio del tulipán se hundió y con él la economía de Holanda, que había hecho del tulipán el centro de su economía además de producto nacional.

Con al explosión de una burbuja no todos pierden, los hay que se forran y los hay que se arruinan, depende de en qué punto exacto del negocio estés en el momento del pinchazo gaseoso.
¿Cuándo explotará la burbuja de la movilidad?
Las sociedades de capital riesgo, en donde están invertidos parte de los fondos de nuestros planes de pensiones, también reciben el nombre de "Venture capital". Por aquello de que las inversiones de riesgo siempre suponen una aventura en el inversor.
No sé si te das cuenta -mi querido lector- de dónde se halla la aventura de los modernos tulipanes. 
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Alfredo Abad Domingo.
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