domingo, 20 de enero de 2013

Tabletas y tulipanes: la burbuja de la movilidad TIC

Hasta no hace mucho, para la mayoría de nosotros las burbujas estaban en los refrescos con gas o, como mucho, en el cava del spot publicitario televisivo de final de cada año. Pero había otras burbujas que nos pasaban desapercibidas: las burbujas especulativas. Por no ir más lejos, tomaremos el ejemplo de la burbuja inmobiliaria. Las primeras burbujas se nos antojan inocentes, se componen de un gas inocuo como el dióxido de carbono (CO2), las segundas de ladrillos, euros y dólares.


Esto ha cambiado tanto, que el segundo tipo de burbujas ha eclipsado a las primeras, pero el boom  inmobiliario no ha sido la primera burbuja especulativa de que se tiene memoria. La primera de que se tiene constancia es la que se produjo en Holanda en el siglo XVII con los tulipanes. Sí, sí, estimado lector: los tulipanes.
En occidente, el tulipán se importó en el siglo XVI como planta ornamental procedente de Anatolia, la actual Turquía, en pleno imperio otomano. El tulipán era parte de la cultura en el medio oriente y en parte de China. Nadie podía predecir la relevancia que alcanzó en Europa y, en concreto, en los Países Bajos. En Holanda, que tenía una actividad comercial febril, los bulbos de tulipanes se convirtieron prácticamente en piezas de coleccionista, debido a la gran variedad de tulipanes que había y que los jardineros holandeses estaban creando.

Fruto de esto, el precio de los tulipanes creció exponencialmente llegando a casos hiperbólicos: el bulbo de algún tulipán llegó a costar un precio similar al de un inmueble, el equivalente al salario de seis años. Puesto que su precio estaba muy encima de su valor, ya estaban las bases de una burbuja liliácea. Invirtiendo en tulipanes siempre se ganaba dinero fácil y a toda velocidad porque siempre había alguien dispuesto a pagar por ese tulipán algo más de lo que anteriormente costó.
Todo esto funcionó hasta que...

En las TIC, las burbujas no son tan antiguas, pero son más abundantes ¿acaso ya no se recuerda el ocaso de las famosas PUNTO-COM, que tuvieron su máximo apogeo en el año 2000? Lo que ocurre es que el pinchazo de estas burbujas estaba previsto desde su nacimiento.
Efectivamente las sociedades de capital riesgo aportaban gigantescas cantidades de fondos financieros a multitud de empresas nacientes (startups), sabiendo que asumían un gran riesgo, pero con la esperanza de que algunas de ellas -pocas- tuvieran un gran éxito y sus ganancias les proporcionarían los beneficios que buscaban y que les resarcirían de las pérdidas que se producirían necesariamente en la gran mayoría de las inversiones en las empresas que no llegaran a despegar.

Con el desarrollo de Internet, estas empresas experimentaron un crecimiento espectacular. El sector servicios creció por encima de toda previsión. Daba la sensación de que las empresas ya nunca tendrían que producir "productos", ya solo tendrían que gestionar "servicios". Pero no fue verdad. Ahora lo vemos claro cuando en Alemania el sector industrial es lo que ha dado estabilidad al país cuando ha decaído el sector terciario de servicios debido a la crisis financiera que todavía padecemos.

Actualmente, en las TIC, se está produciendo un fenómeno que merece nuestra reflexión. En las empresas, habitualmente se han necesitado equipos de escritorio con una capacidad de cálculo aceptable.
Pero ahora ya no es así. Muchas aplicaciones están en la nube y solo se necesita un escritorio gráfico, sin demasiada potencia (thin clients o clientes ligeros), para poder acceder a la nube que es en donde se ejecutan realmente las aplicaciones: tecnología que se proporciona a través del consumo de uno o varios servicios mediante Cloud Computing, que ya hemos tratado en este blog (¿Qué es Cloud Computing?).

Sin embargo, con la tecnología móvil está ocurriendo justo al contrario. Cada vez necesitamos móviles o tabletas más potentes. Hasta el punto de que algunos de estos dispositivos móviles son más potentes que algunos equipos de escritorio. Y no lo son más porque se necesitarían unas baterías importantes, que no existen o no se podrían transportar fácilmente, impidiendo la movilidad.
Esto está derivando en una nueva "convergencia entre dispositivos móviles y de escritorio". El más claro ejemplo de esto es el recientemente anunciado Ubuntu Phone OS, del que también hemos hecho comentarios en CuriositaTICs (Ubuntu Phone OS y el Cid Campeador).

Por eso, adquirimos una tableta, pero no solo, también necesitamos un teclado externo.Compramos un móvil, pero además unos altavoces para reproducir música desde el dispositivo móvil y que se escuche no solo junto al oído.
¿Qué puede determinar si hemos de hacer un despliegue con equipos de escritorio o equipos móviles? Pues, además del tipo de producción y de la necesidad de movilidad también dependerá de la naturaleza de las aplicaciones que se tengan que ejecutar: de si siguen o no un modelo SaaS  (software como servicio) en la nube  o no. Si las aplicaciones están construidas a medida y son más antiguas, los dispositivos móviles no nos serán de utilidad. Si por el contrario, las aplicaciones están en la nube, la movilidad puede ser una buena elección.

Pero, ¿qué nos estamos encontrando? Que los fabricantes nos tratan de convencer de que necesitamos equipos de escritorio y equipos móviles. Además los dispositivos móviles serán teléfonos, pero no solo, también tabletas o convertibles. También podemos fijarnos en los precios: ¿verdad que hay muchos dispositivos móviles que son más caros que equipos de escritorio?
Huele a burbuja. Consume, consume; que algo queda.

En las burbujas siempre hay un crecimiento inmoderado. Algunos especuladores holandeses del siglo XVII detectaron algunos signos de saturación en el mercado del tulipán y vendieron sus bulbos con grandes ganancias. Cuando el resto de comerciantes se dieron cuenta, la cantidad de bulbos en el mercado era enorme y los compradores ya no estaban dispuestos a pagar los precios que anteriormente habían estado pagando. En poco tiempo, el precio del tulipán se hundió y con él la economía de Holanda, que había hecho del tulipán el centro de su economía además de producto nacional.

Con al explosión de una burbuja no todos pierden, los hay que se forran y los hay que se arruinan, depende de en qué punto exacto del negocio estés en el momento del pinchazo gaseoso.
¿Cuándo explotará la burbuja de la movilidad?
Las sociedades de capital riesgo, en donde están invertidos parte de los fondos de nuestros planes de pensiones, también reciben el nombre de "Venture capital". Por aquello de que las inversiones de riesgo siempre suponen una aventura en el inversor.
No sé si te das cuenta -mi querido lector- de dónde se halla la aventura de los modernos tulipanes.

Alfredo Abad Domingo.
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